MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

51 A pesar de los niveles más altos de educación y participación en la fuerza laboral, las mujeres permanecían legalmente subordinadas a los hombres, y el papel tradicional de género que relegaba a la mujer a las tareas del hogar estaba fuertemente incorporado en la sociedad. Aunque la Constitución definía a hombres y mujeres como ciudadanos de Chile, los derechos civiles y políticos de la mujer estaban restringidos. La mujer casada, en especial, estaba legalmente en desventaja. Hasta la revisión del Código Civil en 1934, no podía trabajar sin la autorización del marido o administrar su propiedad y no tenía derechos legales en relación a sus hi- jos. Antes de 1925, la mujer no podía administrar ninguna oficina y hasta 1934 no gozaba de ningún derecho político 73 . El activismo femenino Unas pocas mujeres aisladas habían protestado contra la subordinación de la mujer en Chile en el siglo xix. En 1875, por ejemplo, un grupo de mujeres intentó inscribirse para votar en la ciudad de San Felipe 74 . De hecho, como un ministro tuvo que admitir, no había nada en la Cons- titución ni en las leyes electorales que prohibiera votar a la mujer. No obstante, en las leyes electorales de 1884, una cláusula estableció que las mujeres no podían inscribirse para votar 75 . Sin embargo, como en otros países latinoamericanos, fue el acceso a la educación el primer campo de batalla donde los temas sobre la capacidad de la mujer y su lugar en la sociedad fueron invocados y ampliamente debatidos. Dos mujeres, An- tonia Tarragó e Isabel Le Brun de Pinochet, ambas directoras de colegios privados para niñas, convencieron al ministro de Justicia, Miguel Luis Amunátegui, de que dictara su famoso decreto de 1877 que permitía a las mujeres entrar a las universidades. Es así como la Universidad de Chile se convirtió en la primera universidad de América Latina en admitir mu- jeres y la primera en graduar a dos mujeres médicas en 1887. Las mujeres de alto nivel educacional no fueron las únicas organiza- das para mejorar la condición femenina. En Chile, como en cualquier otro lugar, un gran número de gente de la clase obrera abrazó doctrinas anarquistas o socialistas, que en principio tenían una posición contraria 73 Klimpel, Mujer chilena , 50-62. 74 Klimpel, Mujer chilena , 90. 75 Covarrubias, «Movimiento feminista», 620.

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