MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
50 un 21% de los oficinistas y un 26% de los comerciantes (figura 3) 67 . Espe- cialmente en el contexto urbano, la mujer se convirtió en una parte muy visible de la modernización de la fuerza laboral de Chile. Sin embargo, la mayoría de las trabajadoras tenía sueldos miserables. Incluso si las mujeres hacían el mismo trabajo que los hombres, ganaban considerablemente menos. Un estudio de la Caja de Seguro Obrero mos- tró que las industrias pagaban a las mujeres entre un 50 y un 70% del salario de los hombres por el mismo trabajo. La legislación que regulaba las condiciones y horas de trabajo raramente se cumplía 68 . Una mujer que trabajaba en una industria textil en 1936 podía contar con un salario diario de 2 pesos, con lo que podía comprar un cuarto de kilo de manteca o un poco más de medio kilo de arroz. Un par de zapatos costaba alre- dedor de 60 pesos, el fruto de 30 días de duro trabajo 69 . Las empleadas ganaban sueldos más altos, pero sufrían la misma discriminación salarial. Un estudio sobre los empleados de 1936 dio a conocer que las mujeres ganaban un promedio de 287 pesos al mes, mientras que sus colegas va- rones un promedio de 835 pesos 70 . Incluso los profesores, que eran muy respetados en Chile, ganaban al comienzo de su carrera un sueldo que era la mitad de lo que el Departamento del Trabajo establecía como salario mínimo vital 71 . Por esta razón no deberá asombrar a nadie que, en 1938, más de 7.000 mujeres en Chile estuvieran registradas como prostitutas 72 . Por entonces, el empleo pagado no era garantía de sobrevivencia econó- mica para la mujer, mucho menos si tenía una familia que mantener. 67 República de Chile. Cifras comparativas de los censos de 1940 y 1952 y muestra del censo de 1960. (s.f.), 9. 68 Estudio de la Caja de Seguro Obrero (cso), citado en «La mujer ante la legislación: Derecho político y social» de Margarita Gallo Chinchilla (Tesis, Universidad de Chile, 1945), 85. De acuerdo al Código del Trabajo de Chile de 1931, se suponía que las mujeres trabajadoras recibían una licencia maternal de doce semanas totalmente pagadas (50% por el empleador y 50% por el Estado); y se suponía que establecimientos con más de veinte trabajadoras tenían un lugar para que las mujeres pudieran dejar a sus hijos mientras estaban aún amamantándolos. Estas leyes, sin embargo, rara vez se cumplían en los años treinta o cuarenta. Felicitas Klimpel, La mujer chilena (El aporte femenino al progreso de Chile) 1910-1960 (Andrés Bello, 1961), 71. 69 La Mujer Nueva 8 ( julio 1936), 7. 70 Solo siete empleadas ganaban el salario tope de más de 2.500 pesos, mientras que más de un millón de hombres alcanzaban ese nivel de salario. United States, National Archives, Department of State Records, RG 59: 825.504/10, Faust Nº 159, 13 de octubre 1936. Deseo agradecer a Michael Monteón por esta referencia. 71 El salario aumentaría en un 20% cada cinco años. Tappen, Status of Women , 11. 72 Es probable que un número de prostitutas tuviera también otros empleos y complementara sus miserables salarios por medio de la prostitución casual.
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