MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

33 Chile vivía en condiciones insalubres y que se necesitaba construir, por lo menos, unas 300.000 viviendas solamente en Santiago 29 . A fines de los años treinta, en efecto, solo el 39% de la población contaba con un ade- cuado servicio de alcantarillado y solo el 5% de los chilenos disfrutaba del lujo de abrir un grifo con agua potable en sus viviendas. Incluso entre los moradores urbanos, más de un cuarto vivía en casas sin alcantarillado y solo un 10% tenía acceso a agua limpia 30 . En Santiago y otras ciudades grandes, cientos de miles de familias de la clase obrera vivían en los llamados conventillos , conjuntos de viviendas de un piso con piezas sin ventanas apegadas unas a otras y dando la cara a un angosto pasadizo. La mayoría de ellas databa de fines del siglo xix y aún persistían en las ciudades, a pesar de que las autoridades habían discutido por décadas la amenaza para la salud que representaban. El acceso al agua potable e instalaciones sanitarias eran lamentablemente inadecuados y los conventillos (el «enemigo público de la raza chilena», como eran llamados por una revista de mucha difusión) eran centros de epidemias como la viruela y el tifus, que golpeaban las ciudades de Chile una y otra vez 31 . La malnutrición y la consecuente baja resistencia a las enfermedades, así como también las condiciones insalubres de la vivienda, jugaron su papel. En 1935, Chile aún tenía una tasa de mortalidad infantil del 25,7% y casi la mitad de los niños moría antes de cumplir los diez años. Esto era más del doble de las tasas de Argentina o de Uruguay. Alrededor de 1940, el número había disminuido a 19,6%, pero esto ubicaba aún a Chile entre países como Egipto o Birmania 32 . 29 John J. Johnson, Atrincheramiento político de los sectores medios en Chile, en Estruc- tura social de Chile: Estudio, selección de textos y bibliografía , editor Hernán Godoy (Editorial Universitaria, 1971): 359-71. 30 Allende, Realidad médico-social , 69-71. 31 Zig-Zag , 14 de mayo de 1936, n.p.; Isabel Torres Dujisin, «Los conventillos en Santiago (1900-1930)», Cuadernos de Historia 6 ( julio 1986): 72-75. Muchos escritores chilenos de la generación criollista-realista escribieron acerca de la vida en los conventillos. Entre los más conocidos, la novela de Alberto Romero La viuda del conventillo (Ercilla, 1932) realiza una vívida representación de un conventillo que, a diferencia de la mayoría de los informes de los periódicos contemporáneos, no solo se centra en la sordidez, sino también en la solidaridad entre sus moradores. Los hombres oscuros de Nicomedes Guzmán (Zig-Zag, 1946) trata el despertar político. Ver también Vidas mínimas de José Santos González Vera (Empresa Letras, 1933). 32 Estas estadísticas no incluyen abortos, de los cuales había uno por cada cinco nacimien- tos. Asunción Lavrín, Women, Feminism and Social Change in Argentina, Chile and Uruguay (University of Nebraska Press, 1995), 100-101.

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