MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
30 Popular de Pedro Aguirre Cerda. En aquel entonces, la Gran Depresión arrojó la economía chilena a un verdadero torbellino. El surgimiento del fascismo en Europa y la guerra civil española dejaron también su marca en la vida chilena. Pero, de muchas maneras, los años treinta no fueron sino la culminación de procesos que habían comenzado décadas antes. Hasta 1920, Chile había permanecido firmemente en manos de la oli- garquía minera y terrateniente, a pesar de las demandas por concesiones políticas de la creciente clase media y de la numerosa militancia de mineros y trabajadores urbanos. En 1920, sin embargo, en medio de la crisis eco- nómica posterior a la Primera Guerra Mundial, el candidato presidencial de la clase media acomodada, Arturo Alessandri Palma, se volvió en con- tra de la oligarquía. Apeló a las aspiraciones políticas de la clase media y prometió a las clases populares aliviar su miseria si era elegido. Alessandri ganó la elección por un estrecho margen. Por unos años, los sentimientos reformistas e incluso revolucionarios tuvieron auge en Chile. La Federación Obrera de Chile (foch) se expandió rápidamente y se unió a la Internacional Comunista en 1921. La Federación de Estudian- tes de Chile (fech) comenzó a demandar profundas reformas sociales y grupos de la clase media se unieron en una federación propia. Dado que el presidente Alessandri se enfrentó a un Congreso obstruccionista que no aprobó ninguna de las leyes sociales que él proponía, no fue capaz de cumplir las promesas de su campaña. Mientras tanto, la crisis económica de Chile se agudizó: la inflación era excesiva y esto aumentaba la falta de recursos económicos del Estado. Jóvenes oficiales militares intervinieron en septiembre de 1924 para dar término al impasse en lo que se recuerda como el «ruido de sables». Con su acción, impulsaron un número de leyes laborales en el Con- greso que fueron aprobadas en pocos días. Los militares permitieron a Alessandri volver a la presidencia en marzo de 1925, pero este renunció en octubre ante la negativa del Mayor Carlos Ibáñez a seguir sus ór- denes. El más importante resultado del breve retorno de Alessandri al poder fue una nueva Constitución aprobada por un plebiscito nacional y que seguiría vigente durante las siguientes cuatro décadas: separaba el Estado de la iglesia y trasladaba el balance del poder desde el Congreso al Ejecutivo. Luego de la renuncia de Alessandri, el poder quedó en ma- nos de Carlos Ibáñez, quien se había autoelegido presidente en 1927. La
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