MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
266 La Asociación de Dueñas de Casa estaba, en efecto, suplantando a las ligas de consumidores y a otros comités en los cuales el memch había jugado un papel importante. El memch elegía sus batallas cuidadosamente: en lugar de tratar de mantener sus propias ligas del consumidor en competencia con los grupos más poderosos patrocinados por el gobierno, alentaba a sus afiliadas de Santiago a participar en gran número en la nueva asociación 705 . El gobierno llevó adelante un proceso similar para buscar alternativas oficialistas al movimiento por el voto femenino. Luego de entorpecer por años el proyecto, en 1948 el parlamento empezó finalmente a dar los pasos para despachar la ley. El momento era ideal: los grupos de mujeres habían presionado a un gran número de parlamentarios para dejar por escrito su apoyo al sufragio femenino. Las excusas para las demoras se estaban aca- bando. Además, aprobar el derecho a voto para las mujeres reforzaba las credenciales democráticas de la administración de González Videla, que se habían visto afectadas por su rápida represión a la izquierda. La fechif siguió el juego, alabando las actitudes democráticas de los líderes políticos y colocó a la primera dama en la portada de su revista Orientación con una gran leyenda: «el presidente de la República es el más decidido partidario del voto de la mujer». Cuando el proyecto de ley fue finalmente aprobado, la fechif se adjudicó el mérito, destacando su protagonismo y el de «más de una generación de mujeres» 706 . El memch trató de insistir en su papel en la larga lucha. A fines de 1948, publicó un pequeño manual, «El memch y el voto político», que detallaba todos los esfuerzos que la organización había hecho para hacer realidad los derechos políticos plenos para las mujeres. Sin embargo, esta insisten- cia acerca de la contribución del memch cayó en oídos sordos. Cuando el presidente González Videla firmó finalmente en enero de 1949 la promul- gación de la ley del derecho a voto de la mujer, ninguna memchista estuvo presente en el acto de celebración en el Teatro Municipal de Santiago. Fue un momento amargo para Caffarena, quien después de todo había sido coautora del proyecto de ley: «Había allí muchas mujeres a quienes nunca jamás había visto luchar por el derecho a voto, nunca, y algunas de ellas 705 La memchista Olga Urtubia, por ejemplo, presidió el comité del barrio de Quinta Nor- mal. «Carta circular N° 6», memch, 11 de noviembre 1947 (apec A1 N16); Orientación (oc- tubre 1948), 3. 706 Orientación ( septiembre de 1948), 1.
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