MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

265 alineada con la administración de González Videla. El memch trató de contrarrestar la marginación intencionada por parte de la fechif orga- nizando sus propias actividades. Para celebrar el Día Internacional de la Mujer en 1948, el memch organizó un foro en el Comité de Defensa de las Libertades Públicas. La secretaria general, Olga Poblete, habló acerca de la paz y la democracia frente a un público de 300 a 400 mujeres. Esto requería valor, pues el gobierno podía haber clausurado la reunión 703 . A la apertura de las sesiones ordinarias del Parlamento en mayo, el memch una vez más envió notas a todos los congresistas insistiendo en que aprobaran con rapidez el proyecto de ley que otorgaba el derecho a voto a la mujer. Las memchistas retomaron lo que era casi una tradición: apostarse en las calles cuando pasaban los parlamentarios, con el objeto de solicitarles el voto para las mujeres 704 . Sin embargo, el memch no solo tenía que luchar con la fechif. El Esta- do, en asociación con algunas feministas, intentaron destruir el movimiento femenino no oficialista después de 1947. Al mismo tiempo que el gobierno comenzaba a aplastar a los comunistas, sindicatos y otros grupos de base, comenzó a organizar alternativas a la movilización popular autónoma. En el caso de las mujeres, que por largo tiempo habían luchado contra los altos precios de los alimentos, el gobierno trató de traerlas al redil por medio de la Asociación de Dueñas de Casa fundada en agosto de 1947. Bajo la dirección nominal de la primera dama, RosaMarkmann de Gon- zález Videla, la asociación estaba en realidad dirigida por su vicepresidenta, Clara Williams de Yunge. Se suponía que la asociación debía ayudar al gobierno en su tarea de imponer el control de precios, y a enseñarle a las mujeres a ser consumidoras más responsables. Como contaba con el apoyo oficial y estaba dirigida localmente por esposas de alcaldes, intendentes u otros representantes del gobierno, la asociación podía sacar provecho de la infraestructura oficial. Este intento de canalizar el movimiento popular por vías más estables y controlables tuvo éxito. En un año se formaron más de 200 grupos de dueñas de casa a lo largo de Chile, con la participación de 1.500 voluntarias como inspectoras de precios. Solo en Santiago, noventa voluntarias entrenadas daban charlas regulares en los barrios para ense- ñarles a las dueñas de casa sus responsabilidades sociales. 703 Carta de Poblete a Heloise Brainerd, Liga Internacional pro Paz y Libertad, Washington DC, 17 de marzo 1948. 704 «Circular N°9», memch, julio de 1948. apec A1 N22.

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