MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
240 una manera más discreta. Aunque Caffarena era muy consciente del precio que el memch pagaba por la participación comunista, en términos de su aceptación social, rechazó cualquier intento por excluir a las comunistas por considerarlo contrario al pluralismo y los principios democráticos 625 . No obstante, como se analizará más adelante, la idealista e independiente Caffarena tendía a subestimar los problemas derivados de la doble mili- tancia de las afiliadas del memch y la presencia de un gran número de militantes de cualquier partido en la organización. Las decisiones estratégicas de las memchistas estaban a veces influidas por consideraciones políticas. Las obreras de La Serena se quejaban de que el memch no era lo bastante activo en cuanto a la lucha contra el alto costo de la vivienda y de los artículos de primera necesidad. Presionaron a la secretaria, Ana Olivares de Guzmán, para que el memch organiza- ra más reuniones públicas y manifestaciones callejeras. La secretaria fue reacia a aceptarlo, alegando que tales reuniones eran un fracaso y que las pondrían en la lista negra de las autoridades 626 . No obstante, en una carta a Caffarena, se pone en evidencia una razón diferente para esta negativa: aunque es cierto que los alimentos de primera necesidad son muy caros, tam- bién tenemos que reconocer que la clara y fuerte actitud del intendente radi- cal ha ahuyentado en gran medida la especulación y la gente puede comprar mercaderías a los precios fijados por el comisariato 627 . Olivares de Guzmán, quien se describía a sí misma como una «ardiente radical», no estaba dispuesta a comprometerse con una enérgica campaña en contra de los altos precios para no causar problemas al intendente radical. Mujeres de sectores populares, algunas de las cuales tenían vínculos con el Partido Comunista, empujaron al memch a aplicar más presión desde abajo. En la agria disputa que se desencadenó en torno a este tema, las militantes del pc respaldaron a «las trabajadoras». En este caso particular, un militante de este partido intervino y sirvió de vocero de las mujeres obreras 628 . Esto, por supuesto, levantó acusaciones por parte de Guzmán 625 Caffarena, «Por qué renuncié». apec A1 N5. 626 Carta de María C. de Bustos, Juana Díaz y Juana G. de Heredia a Caffarena, La Serena,, 11 de mayo 1937. 627 Carta de Ana Guzmán de Olivares, La Serena, 5 de noviembre 1936. 628 Tapia escribió muchas cartas relacionadas con esta disputa en que las memchistas solo ponían sus nombres.
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