MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

220 retrasaban el trabajo de los comités 566 . Después de que las mujeres obreras hubieron fundado su propio comité, Guzmán de Olivares comentó que ella no creía que esas mujeres disidentes fueran capaces de mantener un comité porque «la directiva elegida por las separatistas no tenía capaci- dad y responsabilidad para ocupar esos cargos» 567 . El comité se reunificó posteriormente y, a comienzos de 1939, la dirigente de las mujeres obreras solicitó a las mujeres de la clase media participar en el memch, «teniendo éxito en ubicar, a una profesora como secretaria general, y a otra como secretaria de prensa…» 568 . No obstante, las palabras y actitudes que aflo- raron durante la crisis indican que las tensiones entre las clases sociales estarían latentes bajo la superficie. En el comité de Valdivia se produjo una situación similar en 1937. Algunos desacuerdos acerca de las actividades habían salido a flote, y las mujeres de la clase obrera no querían aceptar la decisión de la secretaria general de que la ayuda mutua estuviera fuera de las preocupaciones del memch. La secretaria estaba convencida de que tenía razón en este punto y expresó su esperanza a Caffarena de que esta escribiera una carta en tono enérgico a las mujeres para inculcarles algo de «respeto por la secretaria general» 569 . Sin embargo, en este punto en particular, la Directiva Nacional se puso del lado de las obreras, de modo que la secretaria general renunció. En su mayoría, esas tensiones entre mujeres de diferentes estratos so- ciales eran evitadas. Mientras las mujeres de la clase baja sintieran que sus problemas eran tomados en serio y que tenían derecho a voz dentro de la dirección de la organización, los sentimientos de desconfianza y las diferencias culturales, por lo general, quedaban suprimidos. Si a veces las mujeres de la clase baja notaban cierto grado de condescendencia, se des- preocupaban porque sentían que tenían algo que ganar con la presencia de mujeres de la clase media. Una memchista de Valparaíso que trabajaba como costurera en esa época, recordó que las mujeres de la clase obrera apreciaban las reuniones y conferencias como una experiencia edificante: «siempre había cosas nuevas que una no comprendía... las mujeres pro- fesionales contribuían bastante a nuestro desarrollo como mujeres» 570 . 566 Carta de Ana Guzmán de Olivares, memch La Serena, a Caffarena, 5 de mayo 1937. 567 Carta de Ana Guzmán de Olivares a María Castro de Bustos y Juana Díaz, La Serena, 5 de mayo 1937. 568 Carta de María C. de Bustos a Caffarena, La Serena, 15 de enero 1939. 569 Carta de Carmela A. de Torres a Caffarena, Valdivia, 5 de agosto 1937. 570 Entrevista personal a Emperatriz Villarroel, realizada en Santiago de Chile, mayo 1993.

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