MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
218 Particularmente en los comités de provincias del memch, el valor dado a la educación se traducía en que las mujeres de la clase media se colo- caban automáticamente en una posición de autoridad, si no de liderazgo directo. Caffarena sugirió a las mujeres obreras, fundadoras del comité de Iquique, que hicieran contacto con algunas mujeres de la clase media para que alguna fuera secretaria general y las otras ocuparan asientos en la mesa directiva. Les escribió a las memchistas que podían «elegir lo que ellas decidieran que era mejor», pero que no quería dejar de señalar que «creemos que sería muy beneficioso para su comité recibir ayuda de gente que esté bien preparada». Caffarena no parecía dudar de que las mujeres de la clase obrera aceptarían su sugerencia. Incluso antes de haber enviado la carta a las obreras memchistas de Iquique, ya le había escrito a una de las potenciales dirigentes de la clase media señalándole que las memchis- tas estaban «deseosas de tomar el camino correcto y dejarse guiar» 559 . Por último, pero no por ello menos importante, hubo también insinua- ciones de cierto desdén por parte de las activistas de la clase media con respecto a las maneras sociales, vestidos y gustos de sus hermanas de clase baja. Cuando una profesora y dirigente del memch de Quinta ofreció clases de costura para el comité, no fue su única preocupación impartir un co- nocimiento útil y vendible. También lo hizo considerando el buen gusto, y ella quería que las mujeres «aprendieran cómo cortar ropas de manera que los niños no se vistieran tan mal. ¡Esos pantalones que no son ni cortos ni largos!» 560 . Otras mujeres del memch de Santiago organizaron concursos de decoración del hogar y jardinería para las memchistas de Naltagua 561 . Además, existían ocasionales discrepancias acerca de qué constituía un comportamiento correcto o educado. Caffarena chocó con Micaela Troncoso cuando esta última, con ocasión de una visita sorpresa de dos feministas de Estados Unidos, insistió en continuar una larga discusión, en lugar de interrumpirla rápidamente de modo que las visitas pudieran entregar su saludo e irse 562 . En reuniones en las que se servía comida, esta desaparecía rápidamente y no necesariamente en el orden «correcto». Más de una vez, Caffarena recuerda, si ella se quedaba conversando con 559 Carta de Caffarena a Zoila Guajardo, Iquique, 7 de abril 1937, 6 de abril 1937. Carta de Caffarena a Delfina Sánchez de Katalinich, Iquique, 6 de abril 1937. 560 Carta de Olivia de Vera de Rojasa Mandujano, Quinta, 22 de diciembre 1944. 561 La Mujer Nueva 25 (septiembre 1940), 7. 562 «Por qué renuncié» 15. apec A1 N5.
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