MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

215 tente social para ayudar a las familias de los desempleados 547 . El memch de Santiago, que estaba en conocimiento de las violaciones a la legislación laboral, denunció a los culpables a Clara Williams, directora de la Inspec- ción Femenina de Trabajo, el más alto nivel oficial para esos asuntos 548 . También en épocas de crisis, la directiva del memch pudo hacer uso de sus conexiones para beneficio de los comités provinciales. En su in- tento por obtener la libertad de las memchistas que se encontraban en el campo de concentración de Pisagua, donde González Videla mantenía a dirigentes de los trabajadores, comunistas y sus familias, Olga Poblete tuvo la suerte de encontrarse con uno de sus exalumnos, Jorge Ulloa, que trabajaba para el ministro del Interior. Poblete visitó a Ulloa y dejó en sus manos un informe para ser entregado al ministro sobre el caso de las memchistas relegadas, aumentando así la posibilidad de un trato rápido y benevolente. Por cierto, Ulloa le informó pronto que las tres mujeres en cuestión serían dejadas en libertad y que había sido una gran satisfacción haberla servido, «en retribución a todas las cosas buenas que usted hizo por mí mientras estuve en el liceo...» 549 . Durante años, las dirigentes del memch escribieron innumerables petitorios a instituciones del gobierno en nombre de comités provinciales o de barrio. En un grado limitado, las líderes del memch de Santiago ayudaron también en forma individual a sus afiliadas. Las memchistas muy a me- nudo buscaban el consejo legal de Elena Caffarena y Flora Heredia. Elvira Ramírez, una mujer campesina de Lo Espejo, por ejemplo, le escribió a Caffarena: «necesito hablar con usted acerca de un favor que usted podría hacerme con mucha facilidad, porque tiene relación con su profesión» 550 . En Santiago, el memchmantenía servicios legales gratuitos para sus afilia- das, y Caffarena y Heredia asumieron en varias ocasiones la representación de las memchistas con problemas legales 551 . A las mujeres de provincia les proporcionaban consejo por correo. Rosa Závila, por ejemplo, pidió ayu- 547 Carta de Mandujano a Fresia Gutiérrez, de Oficina Humberstone, 11 de marzo 1944. 548 Sin embargo, no me fue posible averiguar si tales denuncias llevaron a una rectificación del problema. La Mujer Nueva 7 (septiembre 1937), 7. «En la Fábrica de Paños El Salto no se cumple con las leyes sociales», La Mujer Nueva 8 ( julio 1936), 6. 549 Carta de Poblete a Clara Condori, Pisagua, 26 de octubre 1948; carta de Jorge Ulloa B. Ministerio del Interior, a Poblete, 8 de noviembre 1948. 550 Carta de Elvira Ramírez, Lo Espejo, Santiago, 28 de abril 1936. 551 La Mujer Nueva 2 (diciembre 1935) 4. Las más notorias fueron las contribuciones de Caffarena en el caso de las viudas de los mineros de El Teniente que fueron a la Corte para obtener pensiones de la Braden Company, el propietario norteamericano de la mina.

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