MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

210 impulsa a ayudar por sentimientos de justicia, vanidad o egoísmo, es de- nigrante y perniciosa para el que la recibe, pues, al rebajar la dignidad del individuo, lo convierte, poco a poco, en mendigo y hasta en instrumento de explotación» 531 . Las memchistas de clase media no debían asumir el papel de «hada buena» para las agradecidas mujeres de la clase obrera. Sin embargo, era difícil eludir completamente este aspecto en las relaciones interclasistas. El hecho de que algunas memchistas fueran acomodadas y pudieran ayudar a una compañera en sus tremendas estrecheces sin hacer grandes sacrificios, era una realidad que las mujeres de la clase obrera no podían ignorar y no lo hacían. Más aún, como discutimos en el cuarto capítulo, muchos comités incorporaron a su programa la asistencia social para sus afiliadas, siguiendo la tradición de las sociedades de ayuda mutua. Por esta razón, no es sorprendente que el memch y sus afiliadas de clase acomoda- da fueran convocadas a ayudar en casos de enfermedad y muerte. En una organización interclasista como el memch, la ayuda mutua y la caridad eran a veces difíciles de soslayar. El memch ayudó económicamente para enviar aNena Pastene, una joven obrera enferma de tuberculosis, a un sanatorio en Combarbalá. Cuando ella murió, pocos meses después, el memch volvió a contribuir con los gastos de su funeral. La generosidad de la organización fue debidamente reconocida por la madre de Pastene 532 . El comité de Santiago también envió $26 para el entierro de una memchista pobre del comité del barrio Carmen Bajo 533 . Fresia Alarcón, una memchista de Concepción, recibió ayuda del memch cuando cayó enferma. El comité local pagó su viaje a Santiago, donde fue recibida e internada en un sanatorio en el que tra- bajaba una memchista 534 . En varias ocasiones, las afiliadas acomodadas contribuyeron con dinero para que las mujeres más pobres pudieran pa- garse un tratamiento médico, pero solo después de que tal ayuda les fuera solicitada 535 . Las memchistas pedían estas ayudas con la sensación de que su petición no sería rechazada. 531 La Mujer Nueva 27 (enero 1941), 4. 532 Carta de Nena Pastene a Caffarena, 11 y 16 de julio 1936; Carta de Mercedes O. de Pastene a Caffarena, 22 de octubre 1936. 533 Carta de María de Astorga, memch del barrio Carmen Mena y Recreo, a Caffarena, 23 de septiembre 1938. 534 Carta de Barreda a Lytta Weinstein de Binimelis, Concepción, 23 de enero 1938. 535 Carta de Eugenia Bello a memch Central, 26 de julio 1949, apec A1 25; Carta de

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