MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
209 clase alta o de sus conocidos. También presentaron sus propias candidatas a las elecciones municipales, quienes prometían cumplir con las metas de la organización. La sección femenina del Partido Conservador patrocinó consultorios de salud en barrios obreros de Santiago y señaló con orgullo que esta era una buena manera de conseguir votos entre la clase obrera 528 . La caridad también era una actividad ampliamente aceptada e incluso recomendada tanto para las mujeres ociosas de la clase alta como para las de clase media. Una editorial de Familia , publicación masiva orientada a la clase media, instaba a sus lectoras a no olvidar a las familias de la clase obrera que vivían en terribles condiciones. Las mujeres acomodadas po- dían donar ropas de bebé usadas, darles a estas familias algo de dinero o buscarles trabajo. Después de una visita a la familia que recibía la dádiva, las damas de la caridad podrían irse «con una sonrisa que permanece en los rincones oscuros como un rayo de luz» 529 . En contraste, el memch nunca aspiró a ser una institución filantrópica o un vehículo para establecer un patrón de relaciones basadas en la depen- dencia. Como estudiamos en el tercer capítulo, el memch consideraba que el bienestar material de todos los hombres, mujeres y niños chilenos era un derecho democrático que no debía depender de la benevolencia priva- da. Resumiendo el punto de vista del memch sobre el tema de la caridad, Caffarena declaró: «En nuestra opinión, las actividades de nuestra orga- nización y otras similares a favor de las mujeres no deberían ser filantró- picas o de caridad privada. Esto solo prolonga los errores sin corregirlos... Creemos que es un mejor esfuerzo luchar a través de la organización por la adopción de medidas generales en beneficio de la mujer» 530 . Las afiliadas de base del memch estuvieron de acuerdo con Caffare- na. Cuando discutieron los conceptos de caridad y bienestar social en su Segundo Congreso en 1940, rechazaron con fuerza la noción de caridad. Aunque esta podía basarse en el deber moral de amar al prójimo, las de- legadas de memch concluyeron: «esta mera emoción experimentada que 528 Citaron el ejemplo de un trabajador comunista de la movilización colectiva que se cambió al Partido Conservador porque su consultorio de salud daba mejores servicios que el consultorio de su sindicato y no le cobraba por las medicinas. «Memoria de la Sección Feme- nina del Partido Conservador», presentada en 1944 por la presidenta de la Sección Femenina del Partido Conservador, Carmen Olivares de Rodríguez (Imprenta La Economía, 1945), 5. 529 Familia , N° 12 (21 de agosto 1935), 2. 530 Carta de Caffarena a Graciela Lacoste, secretaria General de la Unión Femenina de Chile, Valparaíso, 22 de agosto 1936.
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