MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
20 El memch exigió derechos políticos plenos para las mujeres, así como también igualdad de derechos civiles, especialmente en cuanto al con- trol de las mujeres casadas sobre sus hijos y propiedades. Más aún, el memch fue el paladín de la causa de igual pago por igual trabajo, como también de un salario mínimo para todos los trabajadores. Algo que dis- tinguió al memch de la mayoría de los grupos femeninos de esa época fue su respaldo a la necesidad de educación sexual, su defensa del uso de anticonceptivos y su llamado en favor de la legalización del aborto. Estas radicales demandas feministas estaban enmarcadas en un discurso fluido y progresista que enfatizaba la necesidad de mejorar las condicio- nes de vida de mujeres y niños, en particular de los pertenecientes a las clases desamparadas. Los esfuerzos del memch por movilizar a las mujeres fueron parte de un movimiento social más amplio en favor de reformas sociales que intentó remodelar Chile durante los años treinta y cuarenta para conver- tirlo en un país moderno y democrático que pudiera asegurar el bienestar de sus ciudadanos. La cuestión social había preocupado con anterioridad a los chilenos durante algunas décadas, aunque el gobierno había logra- do siempre reprimir los levantamientos sociales. En los años veinte, la oligarquía no pudo ya soportar los desafíos a su monopolio del poder político. El abogado Arturo Alessandri, perteneciente a la clase media acomodada, derrotó al candidato presidencial de las élites en la elección de 1920, pero no fue capaz de impulsar en el Congreso sus programas de reforma. Como resultado, se produjo la intervención de las Fuerzas Ar- madas y se cambió el sistema político a través de una nueva Constitución que fortaleció al Ejecutivo. Sin embargo, el resto de la década transcurrió bajo el gobierno autoritario del «hombre fuerte» militar Carlos Ibáñez, quien reprimió a las y los reformistas sociales. En la década de los trein- ta, el desarrollo económico y político internacional contribuyó al fuerte resurgimiento del movimiento reformista. La Gran Depresión, en 1929, sumió a Chile en una devastadora cri- sis económica que causó un elevado desempleo y redujo drásticamente el poder adquisitivo de las clases media y obrera. A pesar de la crisis económica, la vida cívica floreció debido al aumento de la organización de las clases media y baja en las áreas urbanas. Los profesionales y la comunidad intelectual, así como los sindicatos de trabajadores, las ligas
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