MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

197 las mujeres no estaban familiarizadas con el texto y con frecuencia daban la impresión de que no sabían lo que estaban diciendo. En respuesta, La Mujer Nueva alentaba a la mujer a basarse en sus propias vidas y expe- riencias. Ellas debían expresar de la forma más llana y simple posible sus propios pensamientos, sus observaciones acerca de las cosas que les eran familiares. Nadie podría negar el poder de tal verdad testimonial. De hecho, varias memchistas de la clase obrera que seguían esta fórmu- la tenían la reputación de competentes oradoras. Norma Calderón, una obrera textil, llamó la atención de una mujer de la clase media (que no era memchista) cuando habló en una concentración del memch: Esta mujer obrera, sin educación, pero inteligente, tenía la elocuencia que proviene de la defensa de una causa justa. La protesta le venía del corazón. No tenía que buscar imágenes, bastaba con que hablara de su hogar miserable en un conventillo insalubre y del frío y de las ollas vacías. Ante este observador y agudo cerebro obtenemos la idea de lo que podríamos hacer con nuestra inteligente raza si tuviéramos un gobierno que mostrara un interés serio en la cultura de la clase obrera 490 . Norma Calderón pudo haber tenido un talento especial para hablar en público, pero las dirigentes del memch hicieron mucho esfuerzo por for- mar a más mujeres como ella 491 . Si esto ya era bastante difícil en Santiago, lo era aún más en provincia. Como vimos en el capítulo anterior, el contacto entre las dirigentas del memch de Santiago y los comités provinciales se limitaba en su mayor parte a la correspondencia y a escasas visitas de las memchistas de la ca- pital a uno u otro comité. Los artículos de La Mujer Nueva eran el intento más consistente de la directiva nacional de inculcar conocimientos en las mujeres de clase popular para la lucha por mejores condiciones de vida, igualdad de género y democracia. Por esta razón, las dirigentes del memch aprovecharon sus Congresos como una gran oportunidad para entrenar a dirigentes locales. Durante el Segundo Congreso de 1940, el memch ofreció una serie de cursos para beneficio de sus afiliadas, en especial las venidas de provin- 490 Acción Femenina , Nº 17 (octubre/noviembre 1936). 491 En sus memorias, Vergara menciona que cuidaban a las mujeres obreras como «su más preciado capital». Vergara, Memorias , 169.

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