MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

198 cias 492 . La asistencia era obligatoria para el curso de Olga Poblete sobre historia social y política de Chile, así como para la clase de Marta Vergara sobre el desarrollo del movimiento internacional feminista y el movimiento chileno de mujeres. Otra clase obligatoria era sobre los derechos civiles y políticos de la mujer y luchas para alcanzar la igualdad legal. La centralidad de los cursos del memch, sin embargo, era el taller sobre organización interna presentado por María Durois. Ella tenía cinco horas para hablar sobre el manejo de los comités del memch, desde la interpretación de los estatutos hasta la colaboración con otras organizaciones y la concepción y realización de campañas permanentes y de corto plazo. Aparte de estas clases obligatorias, se alentaba a las delegadas a asistir a otros talleres. Clara Williams informó sobre la legislación social y laboral que afectaba a la mujer; Aída Parada discutía las principales controver- sias acerca de la situación de las mujeres con sus estudiantes 493 . Dadas las frecuentes confesiones de ignorancia por parte de las memchistas de provincia, estos cursos deben haber encontrado una atenta audiencia. Las delegadas del memch de Ovalle, al menos, informaron incansablemente sobre la excelente impresión que habían dejado en ellas y en las delegadas campesinas las profesoras y los grupos en que ellas habían participado. Es, por supuesto, imposible determinar el efecto de esta iniciativa. Pero no hay duda de que hubo memchistas que aprovecharon estas oportuni- dades de aprendizaje y consideraron que valían la pena 494 . Una de ellas fue Elena Matus, propietaria de una sastrería en el barrio Independencia: «Agradezco al memch la orientación social que he adquirido por medio de la Exposición de Actividades de la Mujer y de sus asambleas, las cuales me han servido para censurarme y para censurar algunos conceptos muy comunes entre nosotras» 495 . Sin embargo, sería un error considerar la relación entre las profesionales y las mujeres con menor educación de la clase baja como un aprendizaje de una sola vía. Las mujeres de sectores populares, dentro de la orga- nización, recordaban a las profesionales las condiciones que las pobres encaraban a diario y contribuyeron con fuerza al amplio programa del 492 Los comités provinciales eran también invitados a sugerir las áreas que querían que se cubrieran con estos cursos. «Circular sobre el Segundo Congreso Nacional del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres Chilenas», junio 1940. apec. 493 La Hora , 25 de septiembre 1940. 494 Carta de Mercedes Taborga de Torres a Elena Caffarena, Ovalle, 8 de diciembre 1940. 495 La Mujer Nueva 25 (septiembre 1940), 2.

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