MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
170 piración de las mujeres a complacer al hombre y ser «maniquíes de lujo», una de las primeras metas de las mujeres del comité de barrio de Quinta Normal era abrir una peluquería que ofreciera servicios a un precio que las mujeres de la clase obrera pudieran costear 406 . A pesar de estas apa- rentes incongruencias, las actividades de las bases de los comités tendían a ser amplias y la organización presentaba distintas caras según la comu- nidad donde actuaba. Las memchistas de provincia podrían haber estado de acuerdo en que la falta de desarrollo de la mujer era una injusticia y que debían obtener iguales derechos que los hombres. Pero estaban más preocupadas del mejoramiento práctico de sus actividades diarias que de nociones abstractas sobre igualdad de derechos en áreas que no parecían tener un impacto inmediato en sus vidas. Estimuladas por los llamados al activismo de La Mujer Nueva y relatos de campañas exitosas de las bases en la prensa izquierdista, los comités del memch lucharon por los intereses de la mujer en un escenario más amplio. Pertenecer a una organización con presencia nacional y dirigentes de cierta estatura, así como tener cierta aceptación entre los partidos de centroizquierda, hacía más fácil a los grupos de la base enfrentar con sus demandas a los terratenientes, gobernadores e incluso a políticos de alto nivel. Estas demandas, en su mayoría, se originaban en las responsabili- dades familiares y domésticas de las mujeres. Muchos comités del memch surgieron en lugares que ofrecían pocas comodidades a las familias. En la ciudad minera de Lota, por ejemplo, no había «más de cien casas que eran dignas de llamarse así» para una población sobre 30.000 habitantes, y los servicios urbanos escaseaban en forma lamentable 407 . Con frecuencia, los comités del memch perseguían el mejoramiento de la infraestructura básica de sus barrios. En San Antonio y Coronel las memchistas obtuvieron la instalación de agua potable. El memch de Naltagua logró un lugar de esparcimiento para los niños. Otros comités consiguieron un lugar para descargar basura y un criadero de cerdos ce- rrado para evitar riesgos para la salud de la comunidad; solicitaron un mejor transporte público, agua potable y alumbrado para las calles 408 . Estas podrían parecer metas extrañas para una organización feminista, pero, de hecho, tener acceso cercano al agua ahorraba horas de tedioso 406 La Mujer Nueva 10 (octubre 1936), 8. 407 Labarca, Feminismo contemporáneo , 180. 408 «Memoria de los trabajos del memch de San Antonio», febrero 1939; «Memoria de actividades presentada al Segundo Congreso Nacional del memch», 14. apec A1 N4.
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