MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
168 Durante los primeros cinco años de existencia del memch, La Mujer Nueva sirvió también como un faro para los comités provinciales. Les pro- porcionó información específica sobre las mujeres que no podían obtener ni siquiera en la prensa progresista. Los nuevos ejemplares del periódico eran siempre esperados ansiosamente. Las mujeres del comité rural de Altar Bajo comentaron: «tenemos una gran urgencia de leer nuestro diario porque obtenemos nueva orientación» 401 . Además, el periódico constituía un importante lazo entre los comités. Sus reportajes sobre los exitosos esfuerzos del memch de Santiago o de un comité local podía elevar la moral de las memchistas que estaban luchando en provincias. En 1938, entre 1.000 y 2.000 copias de La Mujer Nueva eran despachadas a más de treinta ciudades 402 . Por cierto, el periódico era más ampliamente leído o comentado que el número de suscriptoras, ya que circulaba y se leía en voz alta en las reuniones del memch para beneficio de las memchistas analfabetas. La Mujer Nueva era de gran valor para motivar y guiar a los comités de provincia. Las visitas de las delegadas de Santiago a los comités provinciales eran también muy deseadas para apoyar e instruir a la organización. Algunos comités solicitaban oradoras para sus asambleas más masivas, porque sentían que «ninguna de nosotras tiene la suficiente preparación para hablar de un tema de importancia» 403 . Se enviaron también dirigentas para aclarar dudas acerca de ciertos puntos del programa del memch. Las memchistas de Tocopilla insistieron en contar con una delegación de San- tiago porque «quizás como ninguna otra comunidad, necesitamos rápidas instrucciones» 404 . La presencia de una dirigente de Santiago levantaba la moral de las activistas de provincia, quienes muy correctamente tenían la sensación de estar librando una ardua batalla. Cuando la secretaría del memch de La Serena escuchó que Eulogia Román iba a viajar al norte, se sintió complacida señalando que «ella daría nueva vida a nuestro en- tusiasmo... su presencia daría empuje a las tímidas mujeres de aquí» 405 . El apoyo de la directiva nacional que se hizo visible durante las visitas dio a las memchistas una sensación de importancia. A pesar de su inexperiencia 401 Carta de María Díaz Rosas y Estrella de Díaz a Barreda, Altar Bajo, 28 de febrero 1939. 402 Una lista de distribuidores muestra que en diciembre de 1938 alrededor de 1.450 ejem- plares de La Mujer Nueva fueron enviados a treinta y cinco ciudades fuera de Santiago. 403 Carta de Ida Hormazábal de Soto a Caffarena, Rancagua, 26 de enero 1937. 404 Carta de Sara Larraín Ríos a Barreda, Tocopilla, febrero 1937. 405 Carta de Ana G. de Olivares a Caffarena, La Serena, 25 de enero 1937.
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