MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

167 la subordinación de las mujeres entre sus filas. Como resultado de ello, las mujeres: poseen escaso conocimiento de política, carecen de personalidad e iniciativa y vienen a las reuniones solo a aprobar todo y a no hacer nada más que eso. Aquí, la mayoría de las mujeres que participan en el memch, pertenecen a partidos políticos en los cuales los caudillos politiqueros han tenido siempre la palabra... (los partidos) nunca han tenido nada que ver con los problemas de la mujer y este es uno de los principales factores que pone obstáculos al desarrollo normal de nuestras actividades. 397 La persona que escribió esto podría haber estado exagerando el cuadro para justificar el lento ritmo de las actividades del memch de Iquique. Sin embargo, debemos considerar que es bastante probable que las memchistas, que antes solo habían participado en grupos mixtos, pudieron no haber tenido nunca una oportunidad de expresar sus preocupaciones en grupo, ni mucho menos crear un programa. También el hogar, supuestamente de dominio de la mujer, no era necesariamente un lugar en el cual pudie- ra expresar sus pensamientos y profundizar sus argumentos 398 . Aprobar las resoluciones de un partido era una cosa, pero formular o debatir sus propias resoluciones en su propia organización, era un desafío diferente. Por lo tanto, el tema constante de la correspondencia de los comités provinciales con Santiago eran peticiones de ayuda y de instrucciones. El material de propaganda, volantes, «instrucciones para campañas» y unos «pocos panfletos» eran solicitados con frecuencia y eran muy aprecia- dos 399 . Las memchistas sentían que el material de propaganda que recibían expresaba muy bien sus demandas y aspiraciones. Cuando el memch de Corral recibió un paquete con el programa y material de propaganda del memch, respondió: «nos han enseñado muchísimo y nos han puesto en el camino correcto en nuestra lucha, la cual llevamos a cabo ahora con más entusiasmo y valor» 400 . 397 Carta de Primitiva Bahamondes A. a Caffarena, Iquique, 10 de agosto 1936, 9 de octubre 1936. 398 El análisis de Klubock sobre casos de violencia doméstica en una Corte de Rancagua, a comienzos de los años cuarenta, muestra que una de las justificaciones más frecuentes del hombre para golpear a su mujer era que «había hablado de él a sus espaldas». 399 Carta de María Díaz Rosas a Barreda, Altar Bajo, 28 de febrero 1939. Virtualmente todos los comités clamaban por ese material. 400 Carta de Claudina Paredes de A. y Ana de Alvarez a Caffarena, Corral, 19 de julio 1937.

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