MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
164 Los comités provinciales, similares a los comités de barrio de Santia- go, estaban fuertemente marcados por la presencia de mujeres de clase baja. En las ciudades mineras, donde no se ofrecía mucho empleo a las mujeres, las memchistas solían ser «las esposas de los trabajadores» 388 . En ambientes más urbanos como Valparaíso, Concepción y Valdivia, los comités contaban con más mujeres de clase media, pero estaban basados sólidamente en los sectores populares. De las cincuenta y tres afiliadas del comité del memch de Valdivia, casi la mitad (veinticinco) eran dueñas de casa, dieciséis trabajaban en una u otra sucursal de industrias textiles, siete se ganaban la vida como empleadas domésticas y había dos comerciantes y una sombrerera 389 . En comunidades más pequeñas y en las ciudades portuarias en que existían pocas oportunidades de empleo para la mujer, podemos presumir que la mayoría de las memchistas eran dueñas de casa. No todos los comités estuvieron activos durante toda la existencia de la organización. Algunos comités se cerraron luego de unos pocos meses de entusiasmo inicial e intensa actividad. Otros permanecían adormeci- dos por semanas o meses, para regresar de súbito al activismo tan pron- to como surgiera una demanda que movilizara a las mujeres. El cierre de una fábrica o la reubicación de operaciones mineras podía diezmar rápidamente el número de las afiliadas del memch en una determinada localidad. A veces, la pérdida de unas pocas mujeres claves podía dejar a los comités provinciales vacilando durante un tiempo 390 . Los comités más exitosos y de más larga vida eran aquellos que lograban mantenerse ocu- pados en campañas concretas que atraían a las mujeres. A pesar de todos los obstáculos, muchos comités provinciales consiguieron establecer una vida orgánica regular y convertirse en grupos cívicos reconocidos por sus comunidades, participando en desfiles, festividades y otros actos públicos. 388 Carta de Claudina Paredes de Alvarez a Caffarena, Corral, 24 de septiembre 1937. 389 «Lista de Sosias (sic)» memch de Valdivia, 1939. apec. 390 En el memch de Pozo Almonte, la lista de afiliadas bajó de ochenta a cuarenta y cinco después del cierre de la mina de Santa Laura. En Los Ángeles, «las mejores entrenadas y más activas compañeras» se retiraron porque no podían encontrar trabajo en la ciudad.» Carta de Rosa vda. de Acosta a Mandujano, Pozo Almonte, 23 de marzo 1944; Carta de Carmela Rossi a Caffarena, Los Ángeles, 12 de agosto 1940.
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