MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
160 clase media, profesoras en particular. Cuando el memch de San Antonio necesitó ampliar sus bases en esa dirección, solicitaron la visita de Aída Parada, una conocida directora de una escuela experimental de Santiago, explicando: «Necesitamos el prestigio de mujeres como la compañera Aída en este puerto donde las profesoras han mirado con tanta indiferencia a nuestra organización» 373 . Unos pocos meses después, el comité logró un gran aumento de ad- herentes luego de que Marta Vergara y María Marchant —esta última, profesora y esposa del escritor José Santos González Vera— hablaron en una reunión acerca de la alfabetización, el voto femenino, la paz y la democracia 374 . Para el memch no era posible enviar delegaciones a los extremos norte o sur para asistir a un acto de un comité local, no solo a causa de su estrechez financiera, sino además porque las dirigentes más populares del memch eran mujeres obreras. Los comités relativamente cercanos a Santiago, como Valparaíso, Rancagua y San Antonio, estaban mucho mejor en este sentido; pero si las visitas de mujeres prominentes no se producían, las mujeres de la clase media se quedaban en sus casas. Más de una dirigente de provincia se quejaba de que «las mujeres de la clase media y las profesoras muestran un tremendo egoísmo» 375 . Su cola- boración era la excepción, más que la regla, en los comités de provincias del memch. El clasismo y el esnobismo no eran las únicas razones por las que mujeres de clase media se negaban a participar en el memch. En provincias, las actitudes predominantes con respecto al lugar de la mujer en la sociedad eran más tradicionalistas que en la capital. Especialmente la participación de la mujer en asuntos públicos —más allá de la filantropía y las activida- des relacionadas con la iglesia— eran mal vistas. Las mujeres de condición social más alta estaban sometidas en forma más estricta a esas normas sociales que las mujeres de la clase baja. En La Serena, ciudad costera que había elegido al joven combativo Gabriel González Videla como diputado del Partido Radical, prevalecían las actitudes conservadoras con relación a la mujer. Una directora de escuela casi perdió su trabajo por haber or- ganizado la sección femenina del Partido Radical. Cuando el memch se fundó en esa ciudad, se ganó la indignación de los sacerdotes locales que 373 Carta de Dora de Fuentes a Caffarena, San Antonio 8 de noviembre 1939. 374 Carta de Teresa T. de Aguilera a Caffarena, San Antonio 7 de julio 1940. 375 Carta de Lastenia Quiñones a Caffarena, Temuco, 6 de enero 1939.
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