MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
161 predicaban en su contra desde el púlpito. Las memchistas eran insultadas en las calles tanto por hombres como por «damas» y esto condujo a que algunas mujeres se limitaran a contribuir anónimamente 376 . En Ovalle, las mujeres de la clase media se dejaron convencer en favor de la causa del memch para después echar pie atrás al sentir la presión de sus familias y de la iglesia. Caffarena había hecho las gestiones para crear un comité y llevó a 250 «entusiastas» mujeres 377 . Elena Caffarena, seria, exitosa profesionalmente, pudo tocar una cuerda en el corazón de las mujeres y se eligió la mesa directiva del nuevo comité del memch. Solo pocas semanas después, la mayoría de las dirigentes se retiraron repenti- namente. Una cortés carta de la secretaria Berta Montt de Muñoz a Elena Caffarena no mencionó ninguna razón específica para su retiro, pero dos mujeres, deseosas de seguir trabajando, informaron que la presión de las familias contribuyó a su decisión de retirarse: Las otras secretarias eran todas hijas de buenas familias y fueron, por cierto, rápidamente instruidas para no prestar ayuda al movimiento ya que participa- ban en la Juventud Católica e instituciones similares... Las mujeres ni siquiera piensan que podrían sustentar puntos de vista y sentimientos diferentes a los de sus padres y maridos 378 . También en Valdivia, un concejal del Partido Conservador, impidió a su hija aceptar un cargo en la mesa directiva del memch o participar en el grupo 379 . De hecho, parece que no pocas mujeres de la clase media tuvieron que participar secretamente en el memch para evitar las prohibiciones paternales o conyugales. El plan original de contar con la colaboración de profesionales o intelec- tuales no tuvomucho éxito. Por cierto, lamayoría de los comités de provincia fueron formados por las dirigentes obreras del memch, Eulogia Román y María Ramírez, quienes viajaron por todo el país con ese propósito. Tanto Román como Ramírez eran del Partido Comunista y pertenecían, además, a sus respectivos sindicatos. Usaban sus conexiones para tener acceso a las mujeres de las ciudades que visitaban. Lo que hacían las organizadoras del memch, por lo general, era participar en asambleas políticas o sindicales 376 Carta de Ana Guzmán de Olivares a Caffarena, La Serena, 5 de noviembre 1936. 377 La Opinión Ovalle , 27 de abril 1936. 378 Carta de Felisa Leyssin de Rojo a Caffarena, Ovalle, 22 de mayo 1936. 379 Carta de Mercedes Gutiérrez a Caffarena, Valdivia, 27 de junio 1938.
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