MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
150 chos», mientras que tenían cuidado en señalar siempre que sus propias militantes eran «lindas, femeninas» 348 . Tales aseveraciones eran necesarias porque muchos chilenos todavía pensaban que solo las mujeres que no habían tenido mucho éxito en su vida amorosa perseguían algún interés que no fuera el romance y el ma- trimonio. Una carta anónima dirigida al memch recomendaba que Mar- ta Vergara y María Antonieta Garafulic hicieran algo por su apariencia y que trataran de conseguir un hombre para que de esta forma dejaran de agitar a las mujeres 349 . Muchas revistas femeninas chilenas propagaron ideas similares. Corazón y sentimiento: estas eran las preocupaciones de las verdaderas mujeres, si podemos creerle a una revista que en su pri- mera edición señalaba que: Al planear esta revista quisimos que el corazón y los sentimientos do- minaran cada una de sus páginas. ¿No son quizás nuestra razón de ser, la fuente de muchas lágrimas, sino además la fuente milagrosa de las dulces emociones? 350 Muchos hombres y mujeres chilenos temían que el creciente compro- miso con la vida pública socavara la feminidad de las mujeres, «su más preciado tesoro: su fuerza emocional, su ternura, su abnegación» 351 . Por este motivo, como vimos, la mayoría de los partidarios de los derechos de la mujer sostenían que una mayor participación femenina en la vida pública era necesaria, precisamente a causa de las cualidades femeninas que equilibrarían la actitud más racional del hombre 352 . No obstante, ciertas dirigentes del memch dieron vuelta el tablero y comenzaron a cuestionar esas ideas de feminidad. Marta Vergara, por ejemplo, cuestionaba el supuesto sentimentalismo «natural» de la mujer. Argumentaba que la mayoría de las mujeres «no tiene una vida propia» y que, en el mejor de los casos, se dedicaban a contribuir al éxito de otros. 348 Millas, «En tiempos del Frente Popular» , 109. Millas era un socialista en esa época. El comunista Godoy Urrutia también creía necesario mencionar que una estimada líder juvenil comunista era «joven y linda». César Godoy Urrutia, Vida de un agitador (Universidad Au- tónoma de Sinaloa, 1982), 94. 349 Carta anónima al memch, c. 1936 (APEC). 350 Eva , 1 (septiembre 1942), 3. 351 La Mujer Nueva 16 ( julio 1937), 3. 352 Amanda Labarca, entre otras, alegaba en favor de la complementación de la pareja humana heterosexual, que consideraba necesario en todas las esferas de la vida, incluyendo la política. Labarca, ¿Adónde va la mujer chilena? Ver también «Nosotras queremos que la mujer vote, no tanto porque ella es parecida al hombre, sino porque es diferente», Orientación 1 (septiembre 1948), 2.
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