MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
149 mujeres de la clase alta —que hacía tiempo habían renunciado a las fa- milias grandes— el cultivarse y desarrollar un «concepto más amplio de la libertad» 346 . El memch solicitó que el gobierno patrocinara centros de cuidado infantil para niños pequeños y grandes y que «todas las madres trabajadoras» tuvieran el derecho a dejar a sus hijos en esas instituciones en forma gratuita durante las horas de trabajo 347 . Las discusiones del memch sobre la maternidad eran excepcional- mente francas para la época. Se afirmaba que la pobreza ahogaba los sen- timientos maternales y convertía a la maternidad en una pesadilla. Más aún, el tener muchos hijos perjudicaba la salud de la mujer y limitaba las oportunidades de su propio desarrollo. A pesar de cierta ambivalencia respecto del deber social de la mujer en la procreación, las dirigentes del memch abogaban por el control de la natalidad y querían que las muje- res tuvieran el poder de decidir si querían convertirse en madres y cuán- do. En cuanto a la delicada cuestión del aborto, el memch presentaba sus argumentos en términos pragmáticos que probablemente serían mejor aceptados por los sectores progresistas de la sociedad. Feminidad Además de cuestionar la maternidad solo como la misión más elevada y satisfactoria para la mujer, las feministas del memch observaron crítica- mente otras características consideradas «femeninas». Tomar semejante postura era un paso radical en los años treinta, cuando las feministas eran aún el blanco de los ataques de variados sectores de la población y caricaturizadas por ser varoniles y agresivas. Eran acusadas de querer in- ducir a la mujer a un estilo de vida no natural, haciéndolas participar en la fuerza laboral o en la vida pública en general en lugar de dedicarse al hogar y a los hijos. Incluso los hombres de izquierda se apresuraban para intentar deslegitimar a las irritantes feministas tratándolas de «marima- fascistas de Europa, donde era convertida en simple máquina de hacer niños. Además, repro- ducía artículos de europeas acerca de esos temas como «La degradación de las mujeres bajo el fascismo», de Sylvia Pankhurst, del Hibbert Journal , en el que relataban su misión misógina en Alemania e Italia. 346 La Mujer Nueva 5 (marzo 1936), 2. 347 «Conclusiones del Segundo Congreso del memch», La Mujer Nueva 27 (enero 1941); Boletín memch , (noviembre 1946), apec A1 9.
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