MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
148 gama de métodos de control de la natalidad, y que las mujeres tienen una existencia segura para ellas y sus hijos, explicó el memch, esta medida es «perfectamente razonable» para la Unión Soviética, pero no para Chi- le. Estuvieron de acuerdo con la opinión soviética de que la maternidad era una función social, pero consideraban que «...la sociedad no puede imponer a la mujer el tributo de los hijos sin darle los medios para ali- mentarlos» 341 . Las dirigentes del memch manifestaron que en Chile la situación económica era tal, que dar a luz era «un acto de heroísmo o de ignorancia», y que los abortos legales eran por lo tanto una necesidad 342 . A pesar del énfasis en la salud pública, feministas como Vergara y Caffarena introdujeron otros temas en los documentos sobre el control de la fertilidad que dejaban ver su preocupación por la dignidad y au- todeterminación de las mujeres. Vergara fue particularmente expresiva en este punto, y presentó un frío cuadro de la maternidad de la mujer obrera: atada a la «bárbara tradición» de tener muchos hijos, estas ma- dres pasaron sus vidas tratando de satisfacer las necesidades materiales y psicológicas de sus familias. Las mujeres no solo tuvieron que ver morir a sus hijos, sino que los repetidos embarazos tuvieron además un duro cos- to para ellas mismas. El tener una familia grande conducía a las mujeres a envejecer prematuramente, con «vientres abultados y bocas sin dientes» y una deficiencia crónica de energía 343 . La falta de alimento, ropas y segu- ridad en sus vidas les hacía casi imposible ser madres tiernas y cariñosas, y ni qué decir de hacer algo diferente de sus vidas. Su mundo se hacía pequeño con las largas jornadas de trabajo, y no tenían la posibilidad de cultivarse. Tales mujeres eran «seres cruelmente aplastados» 344 . Caffarena era igualmente dura en su rechazo a las familias grandes. Argumentaba que el limitar el tamaño de la familia era necesario para que la mujer pudiera «vivir como ser humano», presumiblemente en oposición a vivir como un animal de cría 345 . Era mucho más fácil para las 341 «Se concluye en Rusia con la protección oficial al aborto», LaMujer Nueva 8 (julio 1936), 6. El aborto se había legalizado tras la revolución bolchevique, siendo la Unión Soviética el primer país del mundo en reconocer este derecho (N. de la E). 342 La Mujer Nueva 4 (febrero 1936), 1. 343 «El problema del aborto y la mujer obrera», La Mujer Nueva 4 (febrero 1936), 1; «Fe- mininidad», La Mujer Nueva 12 (diciembre 1936), 2. 344 La Mujer Nueva 5 (marzo 1936), 2. 345 El memch al Director de Sanidad, octubre 1935, en Antología memch , 31. Muchos artí- culos de La Mujer Nueva trataban de elevar la conciencia de la mujer sobre su propia situación haciendo reportajes acerca de la subyugación y humillación que sufría bajo los regímenes
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