MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

147 que violaban no solo «los más elementales conceptos morales», sino in- cluso «las leyes de la naturaleza» 336 . El ataque vitriólico de Acción Na- cional a estas proposiciones se debió en parte al intento implícito de sub- vertir los papeles femeninos en la sociedad. En un tono similar, una carta anónima dirigida al memch lo acusó de intentar convertir a la mujer en un «objeto de placer, quitándole al acto sexual todo el honor para lo que había sido creado por la sabiduría de Dios». El sexo sin la consecuencia de embarazo haría de la mujer un «ser depravado con instintos básicos incontrolables» que se negaría a la noble maternidad 337 . Incluso Amanda Labarca, la conocida feminista chilena, tenía la convicción que la mater- nidad era la función más importante de la mujer y que debía colocarse por sobre cualquier otra cosa, y consideraba la decisión consciente en contra de la maternidad como una condenable posición individualista 338 . La idea de que una deliberada limitación de la familia era una acción egocéntrica de las mujeres estaba obviamente bastante difundida: Juana Díaz Muñoz, por ejemplo, médica memchista, consideraba «frívolas» a ciertas mujeres que tomaban las medidas para evitar tener hijos y, en contraste, se manifestaba complacida al señalar que «en general, nues- tras mujeres, especialmente las mujeres del pueblo, tenían sus hijos...». No obstante, abogaba por medidas para evitar el excesivo número de embarazos 339 . Las dirigentes del memch, que con frecuencia se habían referido a la maternidad como una «función social» y una «obligación con la socie- dad», no tenían una clara posición pública acerca del peso de esta obliga- ción. Las consignas tales como «la madre trabajadora tenga tan solo los hijos cuya posibilidad de vivir esté asegurada» podían ser interpretados como que una mujer rica y sana podía y debía tener muchos hijos 340 . La ambivalencia del memch en relación al aborto se hace también evidente en su declaración sobre los cambios legales sobre esto en la Unión Sovié- tica: dado que en la URSS está a disposición de las mujeres una amplia 336 El Mercurio , 7 de septiembre 1935. 337 Carta anónima al memch, c. 1936. apec. 338 Labarca incluso recomendó que las mujeres con hijos no trabajaran, sino que se dedicaran a su «papel fundamental» de esposas y madres. Sin embargo, dejó un pequeño resquicio para mujeres como ella, que siempre trabajó: las mujeres que sentían una verdadera «vocación» (en oposición al simple deseo de trabajar y ganar dinero) debían intentar «armonizar» su vocación con la vida familiar y marital. Labarca, ¿Adónde va la mujer chilena? , 49, 55. 339 Durand, Mis entrevistas , vol. 2, 59. 340 La Mujer Nueva 4 (febrero 1936), 4.

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