MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
137 a las mujeres a la acción. Al hacer esto, evidentemente parecían aceptar los roles tradicionales de género; sin embargo, las dirigentes del memch intentaron ubicar la cuestión del consumo en un contexto más amplio, y sugirieron un papel nuevo y más politizado para las dueñas de casa. En su intento por sacar a las mujeres del aislamiento de sus hogares, el memch recurrió a la imagen tradicional de esposas y madres cuya pri- mordial responsabilidad era «alimentar a sus familias» —una tarea casi imposible para muchas mujeres chilenas en los años treinta y cuarenta—. El memch las exhortó a salvar a los niños y a ellas mismas, abandonando la «resignación cristiana» y luchando contra la carestía (como se ve en la imagen). Como la carestía de la vida era la causa principal de la mal- nutrición y la alta mortalidad infantil, el memch procuró destacar lo más posible esta conexión, con frecuencia en términos muy emotivos: Pero no hay nada más sensible que nos toca hasta lo más hondo del cora- zón, es cuando al pasar por una pastelería o frutería una carita infantil muy compungida de nuestros niños, nos toma del vestido y nos dice con palabras entrecortadas: ¿Cómprame, mamacita, eso tan rico que hay en la vitrina? 304 Las dirigentes del memch describieron la escasez y los altos precios de los alimentos en Chile como una situación artificial, inhumana y sobre todo innecesaria. Denunciando a los especuladores que sacaban prove- cho del hambre de miles de chilenos, una mujer que escribió en La Mujer Nueva llegó a afirmar que «la especulación de los alimentos esenciales debería merecer la pena de muerte». Nada menos 305 . Las dirigentes del memch complementaron esa indignación con terri- bles relatos a fin de politizar a las dueñas de casa. Primero que nada, las líderes del memch demostraron con estadísticas que la imposibilidad de la mujer para poner el alimento en la mesa de su familia no era tan solo un asunto privado. Por el contrario, el sufrimiento de las familias chilenas se debía a problemas estructurales y políticos profundamente arraigados. El memch publicó muchas estadísticas acerca del desarrollo de los pre- cios y consumo de alimentos, mostrando que en todo el país los precios de la carne, porotos, azúcar, té, arroz e incluso de las papas se había más 304 La Mujer Nueva 10 (octubre 1936), 6. 305 «¿Por qué es cara la leche?», La Mujer Nueva 9 (noviembre 1936), 4. Seis años después, los comunistas y socialistas se hicieron eco de casi idénticos sentimientos, lanzando duras frases contra esos «fascistas» y «saboteadores». Rosemblatt, «Gendered Compromises», 254-5.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=