MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
136 que los sindicatos dieran finalmente «preferencia absoluta» al recluta- miento de mujeres, y que debían actuar «apoyándolas cuando estas ne- cesiten aumentos de salarios [y] mejores condiciones en los lugares de trabajo...» 301 . Como discutiremos más adelante, las dirigentes del memch estaban mucho más dispuestas a referirse a la subordinación de su sexo en otros contextos (de clase), lo cual sugiere que eran reacias a manifestar su opinión en forma muy abierta en cuanto a las relaciones de género en la clase obrera, y mucho menos ser consideradas partidarias de la divi- sión dentro de la clase obrera en épocas de lucha 302 . En ese entonces, el memch le dio a las obreras el consejo algo contra- dictorio de usar su «espíritu de sacrificio» para superar los obstáculos que les impedían participar en los sindicatos, y desarrollar un «sentido de personalidad» más fuerte que las ayudara a abandonar su aislamiento y actuar en el esfuerzo colectivo. La Mujer Nueva trató de convencer a sus lectoras de que el «apocamiento exagerado» de las mujeres y los «com- plejos de inferioridad» eran sentimientos inexcusables y perniciosos que les impedían mejorar sus condiciones 303 . Mujer y consumo: dueña de casa y madre Durante los primeros años de la existencia del memch, el alto costo de la vida era un tema importante para la organización y figuraba predo- minantemente en sus documentos y en el programa de reuniones y ex- posiciones. Aunque los altos precios afectaban a todos los chilenos, la división del trabajo en el hogar hacía que las mujeres —en su mayoría las responsables de las compras diarias— tuvieran que batallar día a día con el encarecimiento de los bienes de subsistencia. Por esta razón, el costo de la vida era una preocupación que permitía al memch tratar de movi- lizar a las mujeres de clase baja e incluso de clase media que no estaban interesadas en temas como la situación laboral o los derechos políticos. En estas campañas, el memch apeló en forma muy especial a los senti- mientos maternales y al sentido de responsabilidad familiar para incitar 301 La Mujer Nueva 3 (enero 1936), 4; La Mujer Nueva 8 ( julio 1936), 4. 302 El otro problema es cómo la subordinación de la mujer en el hogar era tratada en re- uniones menos abiertas al escrutinio público, cuando solo estaban presentes mujeres. En las entrevistas, algunas dirigentes del memch señalaron que la reticencia para tratar esos pro- blemas fue de origen táctico. Entrevistas a Toya Miranda, realizada en Santiago, junio 1993, y a Tomasa Romeo en mayo 1993. 303 La Mujer Nueva 3 (enero 1936), 4; La Mujer Nueva 8 ( julio 1936), 4.
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