MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
138 que duplicado desde 1936 306 . El memch usaba las estadísticas del gobier- no para indicar que los salarios no subían con los precios: el consumo de arroz, fruta importada y azúcar cayó entre un 34% y un 50% entre 1930 y 1934. La Mujer Nueva publicó estadísticas oficiales que indicaban que el volumen de venta de productos alimenticios se había reducido un 43% entre 1930 y 1936 307 . Al entregar a las mujeres esta información, el memch quería hacerlas conscientes de que no solo sus familias, sino todo el país sufría como consecuencia de la grave crisis. Las dirigentes del memch, incluso, trataron de dar recursos a las mu- jeres explicando por qué los precios de los productos alimenticios se ha- bían elevado tanto. Señalaron que el gobierno era responsable, al menos en parte, de la miseria de Chile, y que sectores de las clases sociales do- minantes profitaban generosamente de ello. El memch planteó que los monopolios de la industria azucarera y productores de pan, las exporta- ciones a países extranjeros que la política monetaria del gobierno favo- recía, así como la especulación, eran las causas de la crisis general. El go- bierno necesitaba romper sus estrechos lazos con los círculos de las altas finanzas y terratenientes con el fin de restablecer un equilibrio saludable entre precios y salarios 308 . Las mujeres del memch no eran, por supuesto, las únicas en conocer la grave crisis que encaraba la nación. También los conservadores, entre ellos el ministro de Salud, Eduardo Cruz Coke, estaban muy preocupa- dos por las estadísticas oficiales que mostraban una considerable malnu- trición de los chilenos. No obstante, en los círculos de gobierno insistían en que, con una buena planificación y el hábil manejo de los recursos, una familia chilena podía comer bien aún con los salarios imperantes. El Consejo Nacional de Nutrición publicó recetas para una serie de «platos económicos» que se suponía podían satisfacer todos los requerimientos nutricionales de una familia de cinco personas. Pero el memch fue rápi- do en exponer la falsedad de esos argumentos: las comidas para un día para cinco personas costaban entre 12 y 13 pesos, mientras que el ingreso diario promedio de un obrero industrial era de menos de 12 pesos, con el que debía cubrir también el gasto en arriendo, ropa y otras necesida- 306 «Mientras los salarios bajan los artículos alimenticios suben en la siguiente proporción», La Mujer Nueva 8 ( julio 1936), 8; La Mujer Nueva 10 (octubre 1936), 7. 307 La Mujer Nueva 11 (noviembre 1936), 3. 308 «¿Por qué es cara la vida?» La Mujer Nueva 9 (agosto 1936), 4.
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