MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
130 varón. Las condiciones de trabajo necesitaban ser mejoradas por igual para hombres y mujeres 283 . La inspectora del trabajo Clara Williams, por ejemplo, definió con franqueza las supuestas medidas protectoras como simples restricciones e incluso un «castigo». Ella manifestó que la mejora que se lograría en las condiciones de salud de la mujer serían anuladas por los efectos nega- tivos de sueldos generalmente más bajos, lo que conduciría a jornadas de trabajo más largas y a una mala nutrición. Williams estaba en contra de la prohibición del trabajo nocturno para las mujeres, porque este le daba la oportunidad de ganar un salario ligeramente más alto. Aunque, en princi- pio, ella estaba en contra del trabajo nocturno (para hombres y mujeres), Williams consideraba que los imperativos económicos que conducían a la mujer a trabajar en las noches eran más urgentes que cualquier reparo de tipo sanitario 284 . Las mismas memchistas pertenecientes a la clase obrera denunciaban públicamente las duras condiciones de trabajo y el bajo salario del tra- bajo femenino. Como lo señaló una obrera, las trabajadoras industriales frecuentemente tenían jornadas más largas que sus compañeros varo- nes porque el valor de su mano de obra era más bajo. Solo un alza en el salario, como además el estricto cumplimiento del Código del Trabajo que estipulaba un máximo de 48 horas semanales, podrían mejorar la situación laboral de la mujer 285 . Una obrera de una industria del cartón protestaba por la falta de ventilación de su fábrica (lo cual afectaba a hombres y mujeres), pero se quejaba más amargamente por los «salarios de hambre» que ganaban las trabajadoras. Otras escribieron a La Mujer Nueva haciendo similares relatos sobre la explotación y sus víctimas. No obstante, salvo por los reclamos ante los bajos sueldos de las mujeres y la forma en que eran tratadas las obreras embarazadas, estos relatos no apuntaban a asuntos específicos de género. Las memchistas pertenecien- tes a la clase obrera protestaron por los despidos de las trabajadoras em- barazadas e insistieron en el respeto a las licencias maternales 286 . 283 «Conclusiones del Primer Congreso Nacional del memch», 2. apec. 284 Según la opinión de Williams, el trabajo nocturno debía ser prohibido para el hombre y la mujer. En los casos en que era absolutamente necesario debido a la naturaleza de la em- presa, el trabajo nocturno debía ser hecho por ambos sexos bajo estricta supervisión médica. La Mujer Nueva 25, (septiembre 1940), 8. 285 La Mujer Nueva 1 (noviembre 1935), 3. 286 «Las obreras de la industria del cartonaje», La Mujer Nueva 4 (febrero 1936), 2.
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