MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
129 Sin embargo, el memch mantuvo su posición sin ningún temor. En las conclusiones del Primer Congreso Nacional se volvió a solicitar que el Estado pagara a las mujeres trabajadoras el total de sus salarios y que los beneficios maternales se extendieran a todas las trabajadoras. Las espe- ranzas crecieron después de que Pedro Aguirre Cerda asumiera la presi- dencia, pues era receptivo a las demandas de las mujeres en general. Con el fin de presionar a favor de una revisión de la legislación maternal, el memch llamó a una reunión pública en julio de 1939, a la que invitó no solo a un gran número de organizaciones femeninas, sino a autoridades. Luciano Kulchewski, nuevo director de la Caja de Seguro Obrero, fue también invitado, pero no asistió. Las delegadas de la Asamblea Radical Femenina, la Acción de Mujeres Socialistas y el Partido Comunista es- tuvieron de acuerdo en que el pago total de la licencia maternal era un derecho vital para la mujer, y enviaron un informe al presidente, pero la petición no consiguió resultados concretos 281 . Al defender la necesidad de una legislación amplia sobre la materni- dad, las dirigentes del memch caminaban por la cuerda floja: había solo un paso entre reconocer las necesidades de las trabajadoras embarazadas y reforzar la idea de una supuesta incompatibilidad de las mujeres con el trabajo fuera de casa. Existía por cierto una pronunciada tendencia, tanto entre conservadores como entre reformistas progresistas, a sostener que no solo las mujeres embarazadas necesitaban protección, sino también «los futuros embarazos». Esto significaba que todas las mujeres debían ser tratadas como madres potenciales 282 . La mayoría de las dirigentas del memch no estaban de acuerdo con estos argumentos. En el primer Con- greso del memch en 1937, el comité encargado del asunto de la igualdad o protección en el lugar de trabajo fue explícito en rechazar las normas especiales para la mujer, sugiriendo en su lugar que lo que no era bueno para la madre potencial tampoco era bueno para la salud del trabajador 281 «Memoria de actividades presentada al Segundo Congreso Nacional del MEMCH», 6, apec A1 N4. 282 En este sentido, los chilenos siguieron la indicación de la Organización Internacional del Trabajo que establecía que la legislación debía «retirar a la mujer de un trabajo que com- prometiera sus futuras funciones maternales», y esto permitía que la salud de la mujer fuera usada para alejarla al margen de muchos trabajos, muchos de ellos mejor pagados y no más peligrosos que los trabajos femeninos tradicionales del lavado y el trabajo en la industria textil. Labor Conference of the American States , 159-60.
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