MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

125 ción señalando que mientras la «protección» a la mujer podría ser un ideal en boga, todas las mujeres en el mundo habían hecho durante siglos un trabajo mucho más duro que solo «cortar rosas en el jardín». La así llamada protección para la mujer era una vergüenza y enmascaraba una exitosa forma de dominación 268 . Tanto por razones pragmáticas como ideológicas, la mayoría de las dirigentes del memch y al menos una parte de las afiliadas de base estuvo de acuerdo con ella y rechazó las medidas «protectoras». Las memchistas estaban deseosas de dar una gran batalla por la acep- tación de las mujeres en todos los campos del trabajo. Aceptando que la mujer podría tener más dificultades en ciertas ocupaciones con de- mandas físicas, las delegadas al Segundo Congreso Nacional del memch aceptaron la siguiente resolución: Como una medida para entrenar físicamente a las mujeres para que puedan ejecutar el mismo trabajo pesado que los hombres, solicitamos del gobierno un programa deportivo intensivo para las mujeres. Las mismas delegadas estuvieron también de acuerdo en solicitar que la legislación protectora para las mujeres se extendiera, además, a los hombres, y que el acceso, por ejemplo, al trabajo nocturno, fuese de- terminado, para hombres y mujeres, por un examen médico y no por el sexo 269 . Aparentemente todas las memchistas estaban dispuestas a re- nunciar a la protección, con excepción de las licencias maternales, que consideraban un imperativo médico. Las desastrosas estadísticas de salud de mujeres y niños causaban mu- cha preocupación al memch y proporcionaron un nuevo elemento para el argumento feminista en favor de las licencias maternales. Mal parto, abortos y mortalidad infantil eran atribuidos al agotamiento y la malnu- trición de las mujeres de clase baja y de las obreras en particular. Las diri- gentes del memch acordaron que las mujeres embarazadas y madres re- cientes necesitaban disposiciones especiales 270 . Lo más importante para la mujer trabajadora, según el memch, era lograr una licencia maternal 268 Marta Vergara, «Equivocaciones femeninas», 1936, reimpreso en Antología del memch , 20. 269 La Mujer Nueva 27 (enero 1941), 4. 270 Marta Guzmán D., Higiene Industrial (Imprenta Gutenberg, 1943); Marina Ramírez, «Causas y efectos del trabajo en la mujer obrera», Revista de Servicio Social 1 (1939): 58-77; R. Urzúa, «Trabajo físico y embarazo», Boletín Médico-Social de la Caja de Seguro Obligatorio , 76 (octubre 1940): 513, 521-2, citado por Gallo, «La mujer», 114-115.

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