MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
124 caso omiso de las órdenes del presidente: el anuncio de noviembre de 1940 de abrir postulaciones aún mencionaba el requisito del servicio mi- litar 266 . Esta recalcitrante posición de no abrir el mercado laboral estaba muy difundida, e indica la resistencia de las instituciones dominadas por hombres en contra de los avances de las mujeres que pudieran significar un cambio en las relaciones de género. No es sorprendente que la aper- tura del mercado laboral para las mujeres significara la mayor preocupa- ción del memch y en particular de Elena Caffarena, quien, en 1943, la denominó como una de las más importantes batallas que le quedaba por ganar a la mujer 267 . Al luchar por la igualdad en cuanto al acceso al trabajo, el memch, como organización, rechazaba la idea de que la mujer era de algún modo una trabajadora con limitaciones que necesitaba medidas especiales de protección. No obstante, las campañas antes mencionadas se referían en su mayoría a los empleados, donde era más fácil considerar la aplicación de una legislación protectora como un intento de excluir a la mujer de la fuerza laboral. Era más difícil rechazar la protección para la trabajadora manual y el trabajo de fábrica en particular. Las duras condiciones del trabajo eran innegables, y hacían que las trabajadoras mismas desearan la posibilidad de protección especial. Marta Vergara era muy consciente de ello, y trató de alertar a sus compañeras memchistas de los peligros de esa protección: De los dos caminos que las mujeres pueden elegir para determinar su posi- ción en el mundo del trabajo —que son el camino de la protección y el ca- mino de la igualdad—, desgraciadamente el primero aparece con frecuencia como el más ventajoso. Pero tenemos que mirar en el fondo de él y ver sus desastrosas consecuencias. Vergara reconoció que era difícil pasar por alto las ventajas obvias que tenían las medidas protectoras para las mujeres trabajadoras. Para Marta Vergara, no obstante, la situación era clara: extrayendo una metáfora del incipiente antiimperialismo, señaló que «los protec- tores son siempre creaciones ficticias para mantener los privilegios que benefician al protector». Marta Vergara trató de poner la historia en ac- 266 «Memoria de actividades presentada al Segundo Congreso Nacional del memch», 11. apec A1 N4. 267 Caffarena en Mis entrevistas , vol. 1, de Durand, 201.
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