MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

123 apeló al presidente Aguirre Cerda en busca de ayuda. El presidente res- pondió en forma rápida, indicando que la limitación era comprensible porque la labor de inspector del trabajo no era «por lo general compa- tible con la condición femenina, ya que a veces demanda misiones que en cierto modo son peligrosas, o viajar, para lo cual no existen medios de transporte fáciles ni comodidades en cuanto al alojamiento». A pesar de la alabanza a la feminidad y su incompatibilidad con los entornos «ru- dos», instruyó a la Dirección General del Trabajo para abrir el proceso de postulación a las mujeres 262 . Sin embargo, la decisión del presidente no fue suficiente para reducir la resistencia de los hombres que se supo- nía debían ejecutar la orden. Marta Vergara relata que el personal de la Dirección intentó vengarse cuando la memchista Digna Muñoz postuló a un empleo. El personal de la Dirección la asignó a un cargo en las lejanas minas de salitre cerca de Iquique, esperando en vano que Digna Muñoz rechazara la designación 263 . La supuesta fragilidad de las mujeres fue también la razón que dio la Dirección de Impuestos Internos cuando el memch reclamó por su exclusión total del trabajo como inspectoras fiscales, exclusión que se mantuvo por medio del requisito del servicio militar como condición de empleo. El memch hizo una petición al director, Julio Pistelli, de pasar por alto este requisito en el caso de las mujeres, pero él respondió que no le era posible acceder a la petición por cuanto el trabajo de inspector de Impuestos Internos frecuentemente involucraba considerables esfuer- zos físicos y se llevaba a cabo en ambientes potencialmente violentos, que lo hacía incompatible con la naturaleza femenina. Las dirigentes del memch respondieron con otra campaña en la prensa apoyada por el dia- rio simpatizante, Frente Popular , que publicó las opiniones de prominen- tes mujeres acerca del problema 264 . El memch nuevamente solicitó y re- cibió el apoyo del presidente Aguirre Cerda, y pudo referirse con orgullo a la carta en la que el presidente les informaba que había ordenado que los cargos fueran accesibles a las mujeres 265 . Sin embargo, la satisfacción del memch tuvo corta duración, porque Pistelli obviamente había hecho 262 Carta de Pedro Aguirre Cerda, presidente de la República de Chile, a Elena Caffarena, 5 de abril 1940, en «Memoria de Actividades presentada al Segundo Congreso Nacional del memch». apec. A1 N4. 263 Vergara, Memorias , 208. 264 Frente Popular , agosto 1940; La Mujer Nueva 25 (septiembre 1940), 7. 265 La Mujer Nueva 26 (noviembre 1940), 4.

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