MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
120 turnos o participar en actividades subterráneas como la minería 253 . Esas cláusulas —aunque eran puestas en práctica solo selectiva y arbitraria- mente— reflejaban la imagen de la mujer como un ser frágil necesitado de protección. La idea de que el trabajo fuera del hogar ponía en peligro la integridad física y moral de la mujer no era simplemente una idea im- puesta por las clases altas, sino que estaba presente en todos los sectores de la población. Al hacer grandes esfuerzos para nivelar el campo de acción de la mujer en la fuerza laboral, el memch estaba yendo en contra de la posición de las primeras organizaciones femeninas de trabajadoras. Poco después del comienzo del nuevo siglo, las trabajadoras de las industrias chilenas co- menzaron a organizarse en torno a demandas en favor de la prohibición del empleo de mujeres en ciertas ocupaciones consideradas peligrosas y de la regulación de las horas de trabajo 254 . Las trabajadoras feministas, en una carta al diario La Alborada , en 1906, criticaron el trabajo nocturno y abogaron por una legislación que prohibiera el trabajo de la mujer en bares, puesto que podía conducirlas a la inmoralidad 255 . En los años treinta tales actitudes habían cambiado en parte, espe- cialmente entre las trabajadoras organizadas. En toda América Latina, las mujeres de los movimientos laborales comenzaron a presionar para lograr la abolición de las restricciones en el empleo femenino. Emergie- ron nuevos grupos que examinaron la legislación protectora con ojo más crítico. La Comisión Interamericana de la Mujer de la Unión Panameri- cana aprobó esta propuesta argumentando que la igualdad de derechos incluía igualdad de obligaciones. Sin embargo, hubo pocas referencias, en los típicos discursos sobre las trabajadoras, con respecto a cualquier efecto positivo del trabajo femenino y persistía aún mucha preocupación porque el trabajo no interfiriera con la verdadera misión de la mujer: «la familia y el desarrollo de la raza humana» 256 . En épocas de crisis económica y de altas tasas de desempleo como esa, el trabajo de la mujer era, en especial, un blanco fácil para ciertos polí- ticos y también para algunos sindicatos, quienes acusaban a la mujer de quitarle el trabajo a sus maridos y padres. 253 Código del Trabajo de Chile, Art. 40, citado en «Lamujer ante la legislación» de Gallo, 116. 254 Hutchison, Working Women of Santiago , 189-259. 255 Hutchison, Working Women of Santiago, 212-15. 256 Labor Conference of the American States , 158.
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