MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

118 conservador, defensor de la cláusula, señaló que la Comisión había re- cibido numerosas protestas de mujeres en contra de esa medida. Trató de explicar que, al rebajar el salario de la mujer, la Comisión estaba en realidad tratando de proteger su empleo, dado que los empleadores no querrían pagar lo mismo por el trabajo de las mujeres que de los hom- bres 247 . La agitación del memch, no obstante, tuvo éxito. Incluso en el diario conservador El Mercurio , los periodistas varones se colocaron de parte del memch en la cuestión del sueldo mínimo 248 . Los diputados re- chazaron la ofensiva cláusula por 56 votos contra 11. La Mujer Nueva publicó un titular que declaraba con orgullo «Las empleadas particulares tendrán el mismo salario mínimo que los hombres. Un triunfo del memch». El Senado aprobó el proyecto tal como estaba, y de este modo la ley del sueldo mínimo para empleados estableció que los trabajadores hombres y mujeres tenían derecho al mismo salario mínimo 249 . Aunque esta batalla, en particular, pudo ser ganada y las leyes labora- les eventualmente concedieron el derecho a igual salario por igual trabajo a más sectores de la clase trabajadora femenina, los empleadores encon- traron numerosas formas de evadirlas, ayudados por una actitud social que estaba aún muy lejos de la letra de la ley. Los empleadores usaban la estratagema de separar a hombres y mujeres y de introducir una pequeña diferencia en sus tareas para justificar los salarios inferiores para las mu- jeres. En cuanto al sueldo mínimo de las empleadas, el memch denunció una serie de abusos pocos años después: algunos empleadores suscribían contratos correctos por escrito, pero tenían contratos verbales con sus empleadas en los cuales se convenía un pago menor al estipulado. Otros pagaban el salario completo con cheque y después la empleada debía de- volver el «sobrepago» en efectivo 250 . Después de que Pedro Aguirre Cer- da, quien se había mostrado con frecuencia a favor de la mujer, asumiera la presidencia, el memch trató de conseguir reglamentos que hicieran más difícil la separación artificial de la fuerza laboral según el sexo para 247 El comentario de Lira Urquieta abre la posibilidad de una interpretación cínica del rechazo a los salarios inferiores para la mujer: algunos políticos pudieron haber accedido a dar el mismo salario mínimo a mujeres y a hombres en la esperanza que los empleadores contrataran a menos mujeres. La Mujer Nueva 12 (diciembre 1936), 1. 248 El Mercurio , 28 de noviembre 1936; 4 de diciembre 1936. 249 La Mujer Nueva 12 (diciembre 1936), 1. Ley 6020 aprobada en febrero de 1937. Gallo, «La mujer ante la legislación», 102-110. 250 «Cómo es burlada la ley que fija el sueldo mínimo de $400 para empleadas particula- res», La Mujer Nueva 25 (septiembre 1940), 6.

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