MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

113 hasta que se venciera en la lucha de clases; después de eso, podrían reti- rarse a la tranquilidad de la vida doméstica. Los dirigentes obreros, con mucha reticencia, llegaron a aceptar la idea de que el salario de las muje- res debía elevarse para eliminar la injusta competencia por trabajo. Los partidos de izquierda asumieron también esta demanda, aunque estaba lejos de ser una prioridad para ellos 233 . Los sectores progresistas de la clase media consideraban esta demanda como de igualdad democráti- ca: el mismo trabajo debía merecer el mismo pago. Parte de este pensa- miento se abrió paso en el Código del Trabajo de 1933, que incluía una cláusula de igual pago por igual trabajo solo para las y los empleados. Sin embargo, faltaba poner en vigencia dicho artículo. El memch desde un comienzo aclaró que consideraba que igual pago por igual trabajo era una demanda vital para liberar a las mujeres de la tutela masculina. En la primera edición de La Mujer Nueva , María Anto- nieta Garafulic, socialista, afirmó que esta demanda sobre la base de un salario mínimo sería una de las más importantes campañas de la organi- zación, porque era una «evidente injusticia» que la mujer recibiera me- nos pago por el mismo trabajo solo por el hecho de ser mujer. Este obs- táculo para la independencia económica resultaba aún más problemático porque, para Garafulic, las mujeres necesitaban una total independencia económica para poder emanciparse 234 . Al dirigirse a los sindicatos y a las mujeres de la clase obrera, el memch le quitó énfasis al potencial emancipador para las mujeres del principio de igualdad salarial, y en lugar de ello se centró en las consecuencias que el salario femenino tenía para la clase trabajadora en su conjunto. Elena Caffarena señaló que los bajos salarios de las mujeres «han contribuido hoy en día, en buena medida, a bajar el standard de vida de los trabajado- res hasta niveles vergonzosos» 235 . De modo que el logro de igual salario por igual trabajo se presentaba también como un beneficio para toda la clase trabajadora, no solo para las mujeres. Al luchar por la igualdad de salarios, la mujer también participaba en la lucha de clases. El memch enfatizó este argumento en la Conferencia Panamericana de la Organización Internacional del Trabajo que se llevó a cabo en San- 233 El Partido Comunista fue el único que dio respaldó la demanda de igual pago por el mismo trabajo y lo señaló en su plataforma. 234 La Mujer Nueva 1 (noviembre 1935), 2. 235 Elena Caffarena, «Emancipación Económica», La Mujer Nueva 2 (diciembre 1935), 3.

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