MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

101 mejoramiento cultural, y dio algunos pasos tentativos en dirección del activismo en favor del voto de la mujer. Otras memchistas eran activistas en un sentido más general. María Aguirre se distinguía de las demás por sus creencias protestantes, pero de todas maneras calza con el perfil de activista de la clase media. Nacida en la región salitrera, trabajó como profesora básica durante unos pocos años antes de mudarse a Santiago en los años veinte. En el barrio pobre del Matadero, en Santiago, María Aguirre fundó una «Casa de la Amis- tad» cerca de los conventillos, donde ofrecía cursos sobre higiene y eco- nomía doméstica. Estaba también a cargo de la Institución Sweet de Obra Social que cuidaba a los hijos de mujeres trabajadoras y ofrecía servicios como baños calientes a bajo precio, películas educativas semanales y una pequeña biblioteca para las madres 210 . Sin embargo, la mayoría de las adherentes del memch y muchas de las integrantes de clases populares permanecieron en el anonimato. Entre ellas había mujeres que vendían diarios en el centro de Santiago, traba- jaban en industrias textiles y de calzado, eran sombrereras, y atendían a sus familias. Muchas de ellas no dejaron huellas. Un puñado de estas memchistas es mencionado en la correspondencia y unas pocas fueron rescatadas del olvido por sus tragedias personales. Una de estas mujeres fue Norma Calderón, joven trabajadora textil que vivía en un conventillo. Enérgica e insatisfecha con su suerte, se convirtió en organizadora de un sindicato obrero (llamado irónicamente «Le gran chic»), y fue una de las más prominentes obreras activistas del memch 211 . Norma Calderón encontró una trágica muerte cuando entró al hueco vacío de un ascensor durante el Segundo Congreso Nacional del memch en 1940. Otra joven memchista, Beltramine Pastene, sucumbió a la tuberculosis en 1936, ha- ciendo pedazos las esperanzas de su familia de clase obrera, que aspiraba a lograr un mejor futuro a través de la educación de su hija 212 . Para algunas mujeres de la clase trabajadora, el memch era una con- tinuación de sus anteriores compromisos con causas femeninas. Esto era así en el caso de Isabel Díaz, quien era ya una veterana en la época en 210 Acción Femenina, Nº 29 (marzo 1938), 27-29. 211 Una participante de una de las reuniones del memch, pero que no era afiliada, informó entusiasmada del discurso de Norma Calderón. «Gran Concentración Femenina», Acción Femenina , 5 nº 17 (octubre-noviembre 1936), 19. 212 Mercedes O. de Pastene, Santiago, a Elena Caffarena, 22 de octubre de 1936 (apec).

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