MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

100 primeras décadas del siglo xx habían desaparecido. Aparte de la con- servadora Acción Nacional de Mujeres de Chile, el otro grupo femeni- no grande era la Unión Femenina, políticamente centrista, que tenía sus bases en Valparaíso. Para esas mujeres que buscaban retomar sus activi- dades feministas, el memch se convirtió en una alternativa válida. Entre las veteranas de los movimientos femeninos de Chile estaba la escritora Delie Rouge (Delia Rojas de White), quien había participado en el Cír- culo de Lectura de Amanda Labarca. Las adherentes del Círculo habían aplaudido los puntos de vista de Delie Rouge sobre la necesidad de edu- cación para la mujer, pero la condenaron al ostracismo cuando apoyó públicamente la legalización del divorcio. La vocación por el pacifismo de Delie Rouge condujo a Amanda Labarca y a otras a cuestionar su pa- triotismo en la prensa nacional, y Delie Rouge se retiró del Círculo 207 . Aída Carreño Correa, una bibliotecaria que trabajaba en la Biblioteca Nacional, había participado en una variedad de organizaciones feme- ninas. Fue adherente del Bando Femenino Social y Cultural de Chile, una organización fundada en 1927 como heredera del Partido Femenino Democrático y de la comisión permanente del Congreso Femenino In- ternacional de 1926 208 . Otra afiliada al Bando Femenino, Amanda Ávila Gallo, directora de una Escuela Normal, había sido también presidenta del Partido Nacional Femenino de corta existencia, a comienzos de los años treinta 209 . Las hermanas Inza, María Luisa y Elena se habían afiliado al Partido Cívico Femenino, y su club, más bien de clase alta, realizaba tés mensuales en elegantes hoteles de Santiago. Otra memchista, Emilia Cruz de Garnham, había sido adherente del Club Femenino América, un grupo de clase media acomodada que tenía el propósito de lograr un 207 La inclinación de Delia Rojas por el divorcio estaba basada en su experiencia personal. En sus memorias hace hincapié en la desaprobación de su marido a su labor de escritora y en el abuso físico que sufrió como consecuencia de ello. Su marido la abandonó y se llevó con él a Inglaterra a su joven hija. Sus Memorias están, de hecho, dedicadas a explicar a su hija la situación que le tocó vivir. Delie Rouge (Delia Rojas de White), Mis memorias de escritora (Casa Nacional del Niño, 1943), 25-47. 208 No está claro el cargo que Aída Carreño tuvo en la Biblioteca, pero se le brindaron elogios como organizadora y presidenta del Congreso Nacional de Bibliotecarias en 1942. La Nación , 5 de noviembre de 1942. 209 Voz Femenina , 23 de enero de 1932. Este boletín del Bando Femenino en formato de periódico apareció solo una vez. Es probable que Ávila Gallo y Carreño hayan sido también militantes del Partido Femenino Democrático. La hermana de Amanda Ávila Gallo vivía en el sur de Chile y ayudaba económicamente al memch.

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