Matronería neonatal
MATRONERÍA NEONATAL 83 ALTERACIONES ACCIONES FUNDAMENTOS Policitemia Realizar eritroféresis periférica según indicación médica, previa instalación de vía venosa periférica y control de signos vitales o apoyar al médico en la eritroféresis realizada por catéteres según caso clínico. En recién nacidos que cumplan con los criterios, el tratamiento indicado es la eritroféresis, que corresponde a un recambio de sangre parcial, extrayendo volumen sanguíneo (por medio de una punción arterial periférica) indicado por el médico siendo reemplazado de manera isovolumétrica con suero fisiológico (administrado por la vía venosa periférica). El objetivo es llegar a un hematocrito de 55%. Suspender alimentación enteral del recién nacido mientras se realiza el procedimiento. Debido a los cambios hemodinámicos que conlleva la eritroféresis, el flujo sanguíneo se redistribuirá aumentando el riesgo de enterocolitis necrotizante e hipoxia en otros órganos. Evaluar la respuesta clínica del recién nacido durante la eritroféresis. La eritroféresis reduce el hematocrito y mejora la viscosidad; requiere vigilancia continua por riesgo de complicaciones transitorias, como bradicardia, palidez, apnea o alteraciones electrolíticas. Anemia Permeabilizar vía venosa para transfusión. La transfusión de glóbulos rojos es el principal tratamiento para la anemia, por lo cual se necesita tener un acceso vascular venoso exclusivo para estos efectos. Verificar que la alícuota de plasma o plaquetas corresponda a la indicación médica y al paciente. Esto es importante debido a que previene el riesgo de reacciones hemolíticas, infecciones o errores de paciente equivocado Permanecer junto al recién nacido durante los primeros minutos de la transfusión y regular la velocidad adecuada. La transfusión se debe pasar aproximadamente en 2 horas (excepto en caso de shock hipovolémico), teniendo que terminarse antes de las 4 horas desde el envío del banco de sangre. Favorecer la lactancia materna antes del procedimiento y después, ya que, disminuye el esfuerzo comparado con mamaderas y tiene mejor tolerancia. Un recién nacido con anemia que se encuentra clínicamente estable y sin factores de riesgo puede recibir alimentación antes y después de la transfusión. Establecer régimen cero mientras se administra la transfusión. Sin embargo, durante el procedimiento se recomienda suspender la alimentación, ya que la redistribución del flujo sanguíneo puede disminuir la perfusión intestinal, aumentando el riesgo de intolerancia o complicaciones. Por ello, el régimen cero debe mantenerse mientras se administra la transfusión sanguínea.
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