Matronería neonatal
MATRONERÍA NEONATAL 197 Debido a que los criterios de viabilidad y las prácticas clínicas varían drásticamente entre hospitales y países, se vuelve fundamental establecer consensos coherentes. Adecuación del Esfuerzo Terapéutico Caso clínico: Neonato de término nace por una cesárea de urgencia debido a un desprendimiento de placenta. Nace con una depresión neonatal severa, e ingresa de inmediato al protocolo de hipotermia terapéutica. Tras completar las 72 horas de hipotermia, el electroencefalograma muestra un trazado de paroxismo-supresión y la Resonancia Magnética evidencia un compromiso isquémico difuso y profundo. El neonato está en coma, conectado a ventilador, sin reflejos de tronco ni capacidad de deglución autónoma. El dilema aquí es pasar de un tratamiento curativo a uno paliativo. La ventilación mecánica prolongada o la futura traqueostomía y gastrostomía se consideran una desproporción terapéutica. Se acuerda con la familia programar la retirada del soporte ventilatorio invasivo, asegurando previamente una infusión de analgesia y sedación para prevenir el distrés respiratorio durante la agonía. Esto ha demostrado claramente que este dilema constituye uno de los últimos, más difíciles y sensibles problemas bioéticos en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). Se debe evitar el encarnizamiento terapéutico (distanasia), garantizar la proporcionalidad de las intervenciones y anteponer el bienestar del paciente a través de los cuidados paliativos. Existe un consenso en relación con que este concepto es más pertinente que el de "limitación del esfuerzo terapéutico", debido a que los cuidados no se restringen, sino que se aplican según las necesidades específicas de cada neonato. Por ello, la adecuación del esfuerzo terapéutico resulta una definición más precisa para describir una estrategia orientada a redirigir los objetivos del tratamiento, los que pasan de centrarse exclusivamente en la mejora de la salud a enfocarse también en evitar el sufrimiento y el dolor, así como en garantizar el confort del paciente. El recién nacido carece de la capacidad para expresar su autonomía, por lo tanto, los padres ejercen una autonomía subrogada, donde el interés superior del menor es el objetivo principal. En el debate ético, médico y legal que rodea el final de la vida del neonato, existe consenso en que aquellos en estado terminal merecen recibir apoyo centrado estrictamente en su confort. Se deben evitar intervenciones que no ofrezcan un beneficio terapéutico y que prolonguen la agonía. En este proceso, el concepto protagonista es la futilidad médica, aquella que no previene la muerte inminente ni modifica la evolución clínica del neonato; sino que prolonga la agonía y conduce a un mayor dolor y sufrimiento innecesario. Por este motivo determinar en qué punto los tratamientos dejan de ser beneficiosos para el neonato y se convierten en un ensañamiento terapéutico es crucial. Evitar el encarnizamiento y garantizar la proporcionalidad de los tratamientos exige un análisis profundo, por ejemplo, considerar el principio de proporcionalidad terapéutica como el criterio ético que guía la decisión clínica. Tratar de equilibrar hacer el bien (beneficencia) con el deber de no causar daño o dolor innecesario (no maleficencia) suscita una tensión ética permanente en los Servicios de Neonatología. Esta deliberación no puede limitarse a los aspectos puramente médicos; debe considerar factores familiares, socioculturales, obstáculos en el sistema de salud y vacíos legales. Afrontar la muerte de un recién nacido exige de los profesionales de la salud una sólida formación, no solo técnica, sino también humana y reflexiva. Esta calidad humana es percibida de manera directa por los padres, por ejemplo, estudios cualitativos con perspectiva bioética, concluyen que los padres valoran positivamente el trato compasivo por parte del equipo clínico, la contención de su círculo familiar ampliado y, sobre todo, el hecho de que se privilegiara un espacio para pensar, asimilar y aceptar la irreversible condición de su hijo. Supervivencia vs calidad de vida futura Caso clínico: Un recién nacido prematuro de 25 semanas lleva 15 días en cuidados intensivos. Al
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