Policy Brief: Integrar la competencia digital docente en la formación inicial: orientaciones para la política y la práctica educativa
10 digitales de género, sesgos en los algoritmos y en las representaciones tecnológicas, así como estra- tegias pedagógicas para promover la participación equitativa de niñas y mujeres en ámbitos de tecno- logías digitales. Del mismo modo, la política pública debe incentivar la producción y el uso de recursos digitales con perspectiva de género y establecer indicadores que permitan monitorear los avances en equidad. De esta manera, no solo se contribuirá a reducir las brechas tecnológicas, sino también a transformar las culturas profesionales en favor de una educación más justa, inclusiva y situada. En este marco, se recomienda que los pla- nes y programas de pedagogía incorporen, en los cursos de tecnologías digitales, una integración de las tecnologías para equilibrar la balanza entre las desigualdades de género percibidas. Es decir, que las mujeres aumenten su confianza en su nivel de competencia digital docente en el ámbito didácti- co y que los hombres puedan aterrizar sus cono- cimientos tecnológicos en el área de la práctica pedagógica. Esto último se sugiere implementarlo desde una perspectiva de género orientada al uso pedagógico de las tecnologías, incluyendo una mi- rada crítica sobre cómo estas tecnologías pueden reproducir o reducir desigualdades. Esta perspectiva busca complementar la dimensión didáctica de la competencia digital docente, ya que contribuiría a la promoción de decisiones pedagógicas conscien- tes sobre el diseño, uso y evaluación de herramien- tas digitales en la práctica docente. Esta orientación se alinea con los Estándares de la Profesión Docente del MINEDUC (CPEIP, 2021), que establecen que el o la docente debe ser capaz de comprender cómo las herramientas digitales permiten apoyar los proce- sos de aprendizaje de la disciplina que enseña (Des- criptor 2.6, estándar 2). Por tanto, además de fortalecer la CDD en la formación inicial, es fundamental que el Estado asegure las condiciones para que los docentes en ejercicio desarrollen las habilidades necesarias para fomentar estas competencias en sus propios estu- diantes. Esta política de formación continua imple- mentada por el CPEIP debería articularse con los objetivos formativos de la FID, de modo que exista una continuidad entre la formación inicial, la induc- ción y el desarrollo profesional permanente, favore- ciendo una cultura docente reflexiva, actualizada y con capacidad para enfrentar los desafíos educati- vos del siglo XXI. En síntesis, fortalecer la articulación entre la formación inicial docente y la formación continua, desde una perspectiva didáctica y de género, per- mitirá consolidar una estrategia nacional coherente de transformación digital educativa, sin crear nuevos instrumentos, sino integrando de manera sistemáti- ca a la FID. Esto contribuirá a situar al profesorado en el centro del cambio pedagógico y a reconocer su rol como agente clave en la construcción de una cultura digital crítica, equitativa y sostenible.
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