El Húsar de la muerte. Cien años de historia rescatados fotograma a fotograma
21 son, en definitiva, el rostro que la pantalla chilena le ha dado a Manuel Rodríguez durante los últimos cien años. Que ese rostro pueda seguir viéndose hoy, con la nitidez que la tec- nología actual permite, es la razón de ser de todo el trabajo que este libro documenta. Ade- más, y como atestigua Ruffinelli, “Es digno de celebrarse el hecho de que este film exista no sólo porque permite tener un atisbo de una producción desvanecida, sino porque se trata de una obra notable” (2004, p. 46). Pérdida y rescate La historia de cómo El Húsar de la Muerte llegó hasta nosotros tiene, en sí misma, tanto de aventura como la propia película. Todo comenzó hacia fines de la década del 50, cuando Sergio Bravo, realizador chileno y entonces director del Centro de Cine Ex- perimental, tuvo noticias de que existía una copia en 35 mm de la cinta de Pedro Sienna. Bravo habría comprado la película, tal como recuerda en sus memorias Reite- rando afanes (2020): “Casualmente ese día yo andaba con dinero y fue más bien por curiosidad que le ofrecí lo que tenía: cua- renta y dos mil pesos… Fue un día de octu- bre de 1958 como lo prueba el recibo que le pedí firmar posteriormente” (p. 97). Fue ese mismo año que dio inicio a un proceso de res- tauración junto a Daniel Urria en dependencias de la Universidad de Chile, el que se exten- dería mucho más de lo previsto. El material, según describe Alicia Vega en su libro Re-visión del cine chileno (1979), se en- contraba en pésimo estado, al punto que fue necesario dedicar el trabajo de Urria durante un año completo, soldando perforación por perforación, solo para conseguir un negativo I LUSTRACIÓN 4. ROLLO DE SONIDO MAGNÉTICO EL HÚ- SAR DE LA MUERTE
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