Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales
55 Consideraciones en la Evaluación Psicológica Forense A Niños, Niñas y Adolescentes con Discapacidad Intelectual Víctimas de Agresiones Sexuales Constanza Aguilar Martínes, Silvia Castillo Galdames, Andrés San Juan González y Gabriela Soto Jiroz. diente, reconociendo al perito como autoridad, además de ser más propensos a confabular. Esto podría incidir en la cantidad y calidad de la información que el peritado pudiese recibir durante la evaluación, por una parte, específicamente en la reducción de detalles, pues asume que el perito ya conoce en su totalidad la temática de los hechos que se están investigando (González et al., 2013), y por otra parte, el evaluado podría alterar la información a entregar con su testimonio. Es por ello que resulta necesario que el perito procure em- poderar al evaluado en relación con el proceso de entrevista, con el objetivo de reducir los niveles de ansiedad y presión sobre este (González et al., 2013). De igual forma, Davies y Faller (2007) recomiendan que el perito sea capaz de modificar su conducta e intervenciones de acuerdo al funcionamiento psicológico que presente el evaluado en el momento de la pericia, como por ejem- plo mostrando una actitud tolerante, usando el lenguaje de forma concreta y lo más simple posible y, a su vez, procurando que las interrogantes se dirijan hacia un solo objetivo. Una práctica que se recomienda con el objetivo de recopilar información es entrevistar previamente a un tercero significativo (Recio et al., 2012), a fin de recabar antecedentes sobre los NNA y sobre la presunta situación abusiva. En dicha instancia, si bien se debe conocer información específica sobre la discapacidad del evaluado y cómo puede afectar esta la entrevista, es aún más re- levante indagar sobre su funcionamiento diario, la comunicación que presenta y sus habilidades adaptativas (Davies y Faller, 2007). Por otra parte, dicho adulto puede acompañar al peritado en un momento inicial de la entrevista a fin de entregar tranquili- dad, seguridad y clarificar aspectos y vocabulario que el niño des- conozca (Contreras et al., 2015; Recio et al., 2012). A su vez, se requiere que, frente al proceso pericial, esta persona sea neutra, por lo que se le debe entregar una instrucción especial (Davies y Faller, 2007), para que no interceda en el contenido que propor- ciona el evaluado. Además, si el evaluador lo estima pertinente, puede emplear un apoyo externo (facilitador), profesional con formación en dis- capacidad intelectual y psicología del testimonio para facilitar el
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