Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales
50 Agresiones Sexuales. Volumen VIII . Elías Escaff Silva, María Isabel Salinas Chaud, Paula Flores Zúñiga y Carolina de la Fons Díaz (González, 2016). Así mismo, Berástegui y Gómez (2006) afirman que, dentro de esto, las agresiones sexuales se darían mayormente en la población con DI moderada. Si bien existe un alto riesgo de vulneración a NNA con DI, la probabilidad de que develen situaciones abusivas es menor, exis- tiendo una gran cifra negra; y de estos casos, pocos llegarían a jui- cio siendo esta una realidad invisibilizada a nivel social. Lo anterior se debería no solo a las limitaciones cognitivas y verbales de esta población que les dificultaría comu-nicar sus experiencias y posteriormente ser sometidos a procesos investigativos (Aarons y Powell, 2003), sino que también a que NNA con DI suelen ser puestos al cuidado de otros y depender de ellos en distintos grados, viéndose expuestos a posibles agresores en mayor medida que NNA si n DI (Aarons y Powell, 2003). De esta manera, la gran mayoría de estas agresiones se verían perpetradas en contextos residenciales (Couwenhoven, 2013) por parte de los principales cuidadores de los NNA, quienes suelen ser terceros ajenos a la familia nuclear, los cuales podrían ejercer transgresiones a los límites corporales como parte del cuidado que algunos NNA con DI necesitan (Verdugo et al., 2002). Así, los NNA con DI podrían presentar alteraciones en su capacidad de discriminar un contacto físico adecuado de uno in- adecuado (Aarons y Powell, 2003), a lo que se suma la relación de dependencia que mantenga con su cuidador, que podría con- llevar a adoptar comportamientos de sumisión y obediencia para seguir recibiendo los cuidados necesarios de quienes están a su alrededor (Verdugo et al., 2002). Se debe entender, además, que usualmente la sexualidad de las personas con DI no suele ser comprendida como un derecho, por lo cual es escasamente psicoeducada a los NNA que presentan DI; y en el caso de que se les instruya en estos temas, solo es con un mero propósito educativo y científico (González, 2016), sin saber cómo acercarse a estos temas de manera segura, fluida y concreta (López, 2001). Estas actitudes son promovidas por la vi- sión de “niños eternos” que se tiene de las personas con DI, por lo que la idea de que puedan tener una sexualidad acorde a la etapa del ciclo vital que transita, en la mayoría de las ocasiones, les es
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