Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales

47 Consideraciones en la Evaluación Psicológica Forense A Niños, Niñas y Adolescentes con Discapacidad Intelectual Víctimas de Agresiones Sexuales Constanza Aguilar Martínes, Silvia Castillo Galdames, Andrés San Juan González y Gabriela Soto Jiroz. Una evolución similar del concepto se ve en el Manual Diag- nóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (American Psy- chiatric Association [APA], 2014), que en versiones anteriores utilizaba el concepto de retraso mental. El cambio a discapacidad intelectual es más acorde con las clasificaciones de la OMS, eli- minando el sentido peyorativo de la palabra retraso (Rodríguez− Testal et al. (2014) y considerando las demandas del ambiente, entiendo la DI como un desajuste entre estas y las capacidades de la persona (Carrillo, 2012). Así, la DI (también entendida como trastorno del desarrollo intelectual”) es definida como un trastor- no que comienza durante el período de desarrollo y que incluye limitaciones del funcionamiento intelectual como también del comportamiento adaptativo en los dominios conceptual, social y práctico (APA, 2014, p. 17). Sin embargo, cabe mencionar que una definición como la anteriormente explicitada obvia el componente estructural del déficit, centrándose en el desarrollo de la persona, sin considerar que el problema se localiza en una base física que puede estar afectada desde el periodo embrionario (Carrillo, 2012). Dependiendo del grado de afectación en las distintas áreas del funcionamiento de la persona, es posible categorizar las DI en cuatro niveles de gravedad: Leve, moderada, grave y profunda (APA, 2014), conceptualizadas desde el factor “coeficiente inte- lectual” (Carrillo, 2012). El primer nivel correspondería a un coeficiente intelectual que aproximadamente se sitúa entre 50 y 70, es decir, un 85% de las per- sonas que presentan alguna DI (Santín, 2012). Si bien las personas con DI leve mostrarían dificultades en el aprendizaje desde la edad escolar y necesitarían ayuda para cumplir con lo esperado para la edad (APA, 2014), en su vida adulta poseen habilidades sociales, ocupacionales y laborales que se adaptan a lo socialmente espera- do (Santín, 2012), necesitando ayuda ocasional en tareas de mayor complejidad (APA, 2014). En este sentido, tienen un enfoque más concreto, habiendo una alteración del pensamiento abstracto, las funciones ejecutivas y de la memoria a corto plazo (APA, 2014). La DI moderada, por otro lado, es aquella donde el coefi- ciente intelectual se sitúa de manera aproximada entre 35 y 50,

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