Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales

21 Agresión Sexual Infanto-Juvenil Cometida por Mujeres: Dinámicas Específicas en el Contexto Chileno Constanza Araneda Pizarro y Paula Mujica Bargsted (como se citó en Steely y ten Bensel, 2019). Cabe destacar que la percepción pública sobre delitos sexuales cometidos por edu- cadoras contribuye a la minimización de dichas agresiones, ya que el adolescente hombre abusado por una mujer mayor es percibido como “afortunado” (Lang y Dirks, 2018). A su vez, se aprecian niveles más altos de ira y deseos de mayor retribución en la relación profesor/estudiante que profesora/estudiante (Darling y Christensen, 2020). En Chile, la Segunda Encuesta Nacional de Violencia Intrafamiliar y Abuso Sexual, realizada por Adimark el año 2012, muestra que el 7,3% de los niños y niñas encuestados declaró haber sido tocado o acariciado sexualmente contra su voluntad, o haber sido obligado a tocar sexualmente o a realizar alguna ac- tividad de contenido sexual. Siendo a los 8 años y medio la edad promedio de la primera agresión sexual (Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia, 2012). A partir de los datos del com- pendio estadístico de la Superintendencia de Educación corres- pondiente al año 2019, puede afirmarse que en comparación al año 2014 se han duplicado las denuncias por comportamientos de connotación sexual en materia de agresiones sexuales consti- tutivas de delito; habiendo una mayor cifra en el nivel de educa- ción básica, seguida de educación parvularia. Sin embargo, cabe resaltar que no se hace mención del género del victimario en denuncias en el ámbito educacional. Por otro lado, es posible que la falta de investigación en la presente área se deba en parte a la baja prevalencia de mujeres agresoras sexuales dentro de la población criminal. A partir de estadísticas internacionales más recientes se ha descubierto que las mujeres contribuyen solo entre el 4% y el 5% de todos los de- litos sexuales (Hanson y Coache, 2010 como se citó en Almond, McManus, Giles y Houston, 2017). Sin embargo, el delito sexual femenino se considera un problema mucho mayor de lo que indican las tasas de arresto (Saradjian, 2010), pues las encuestas de victimización indicaron que las tasas de prevalencia de este tipo de delitos eran seis veces más altas que los datos oficiales, o incluso más, mostrando claramente una gran brecha (Tozdan et al., 2019).

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