Agresiones sexuales. Reflexiones acerca de las intervenciones psicológicas y sociales
22 Agresiones Sexuales. Volumen VIII . Elías Escaff Silva, María Isabel Salinas Chaud, Paula Flores Zúñiga y Carolina de la Fons Díaz En este contexto, la denuncia, develación, y judicialización de este tipo de delitos se encuentra obstaculizada no solo por esta dificultad para comprender como tal una agresión sexual perpetrada por una mujer, sino también por definiciones de delitos sexuales que implican necesariamente un agresor mas- culino. Cobra así especial relevancia engrosar la literatura espe- cializada en relación con este fenómeno, pues solo a través de una comprensión acabada de las agresiones sexuales es posible planificar políticas públicas atingentes y efectivas. En este sentido, a nivel nacional recientes revisiones han mostrado que la gran mayoría de las víctimas infanto−juveniles poseen un vínculo de confianza y/o afecto con la agresora, suce- diendo la agresión sexual en el contexto de una relación de cui- dado (Flores y Salinas, 2015). Tal como se ha señalado en otros lugares (Perrone y Nannini, 1997; Summit, 1983), una relación de dependencia víctima−victimario interfiere en la develación de los hechos abusivos y tiene relación directa con la posibilidad de retractación del testimonio. Pensando en que a nivel chileno la agresión sexual infantojuvenil por parte de sus cuidadoras es reiterada en el 70% de los casos (Flores y Salinas, 2015), excluir esta variable del análisis fenomenológico obstaculiza notable- mente la posibilidad de hacer frente a esta problemática a nivel de políticas públicas. Por otro lado, estudiar la agresión sexual femenina en rela- ciones de cuidado se vuelve particularmente relavante en tanto en nuestro país parece darse un fenómeno particular en relación con las agresiones físicas y psicológicas infanto juveniles cometidas por mujeres: se reportan mayormente en contexto educacional y de cuidado, con la presencia de otras mujeres como posibles testigos, encubridoras, o coautoras del hecho. Si bien es posible que sea el elemento cultural previamente mencionado lo que explique estas dinámicas en tanto es posible que ciertas acciones no sean problematizadas como agresiones sexuales, a nivel nacional esta parece ser la tendencia también en relación con el maltrato físico y psicológico; dándose inclu- so agresiones físicas que han sido cometidas por varias mujeres como co autoras en un contexto de cuidado de menores (e.g.
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