Policy Brief - Incendios de interfaz y evacuación: hacia un marco operativo basado en evidencia
5 La reiteración de eventos de gran magnitud ha impulsado la modernización de la institucionali- dad de gestión del riesgo de desastres. En 2021 se promulgó la Ley 21.364, que creó el Sistema Nacio- nal de Prevención y Respuesta ante Desastres (SIN- APRED) y el Servicio Nacional de Prevención y Res- puesta ante Desastres (SENAPRED), lo que marcó el tránsito de la política pública de un enfoque reactivo a uno preventivo y descentralizado. Por otro lado, la Ley Marco de Cambio Climático 21.455 reforzó la articulación entre la gestión del riesgo y la acción climática. Sin embargo, persisten desafíos asociados a una planificación territorial que integre la evacua- ción y a la generación de protocolos ajustados a las características de cada territorio que presenta con- diciones de riesgo ante este tipo de amenazas. Los incendios de Viña del Mar y Quilpué de 2024 y de Penco-Lirquén de 2026 evidenciaron estos problemas, tanto por la rápida propagación del fuego como por fallas en la evacuación. Para el incendio de Viña del Mar y Quilpué, un estudio basado en datos de movilidad de alta resolución — registros de posición espacial a partir de la conexión de los celulares a las antenas de telecomunicacio- nes— reveló que la respuesta inicial a las alertas del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) fue rápida, pero su efectividad cayó abruptamente debido a una disminución del 80% en la conectividad móvil a los 90 minutos del primer mensaje. Esto generó in- movilidades y evacuaciones espontáneas incluso en zonas no afectadas por el incendio (Naushirvanov et al., 2025). Además, las brechas socioeconómicas influyeron en los patrones de desplazamiento: los grupos de menores ingresos evacuaron más tarde y permanecieron desplazados más tiempo, mientras que los sectores de mayores ingresos evacuaron an- tes y retornaron más rápidamente a sus viviendas (Elejalde et al., 2025). En consecuencia, esto evidencia la necesi- dad de estrategias de evacuación más precisas y adaptadas a las particularidades territoriales de las diferentes interfaces urbano-rurales. Las orientacio- nes actuales siguen siendo amplias: el Plan Especí- fico de Emergencia para Incendios Forestales (2017) establece la definición de rutas, áreas y puntos de encuentro, pero deja estas decisiones a las autori- dades locales durante el evento, debido a la incer- tidumbre sobre el comportamiento del fuego. Esta directriz —la única explícita sobre evacuación en estos casos— se replica en los planes regionales y comunales con el mismo nivel de generalidad. La literatura sobre evacuación ante incen- dios de interfaz urbano-rural identifica tres estrate- gias principales: a) La Evacuación Temprana , recomendada por los equipos de manejo de incendios, plantea que la acción más segura es abandonar la zona de riesgo antes de que el fuego o sus efectos bloqueen las rutas o vuelvan peligrosa la salida. Para ser efectiva, requiere planificación previa —vías preestablecidas, destinos seguros, pro- tocolos conocidos— y sistemas de alerta pre- cisos que activen la orden de evacuación en el momento oportuno y se basen en modelos de propagación y en simulaciones de tráfico. Re- ducir el tiempo de reacción es clave y puede complementarse con evacuaciones por fases y con sistemas de información en tiempo real (Zehra y Wong, 2024; Nunes et al., 2024; Ron- chi et al., 2019). La evacuación temprana puede sugerirse para aquellas áreas pobladas que se encuentren a menos de 400 metros de áreas de vegetación continua con alta carga de com- bustible (Sarricolea et al., 2020). b) La estrategia Permanecer y Defender implica que las personas permanezcan en su vivienda para protegerla del fuego, ya sea por decisión propia o porque evacuar ya no es seguro. Usa- da en países como Australia y Estados Unidos, parte de la premisa de que muchas viviendas se pierden por brasas que caen sobre las te- chumbres, algo que podría evitarse con una defensa activa de sus residentes. Estos pueden organizarse a nivel familiar o comunitario y en coordinación con organismos especializados. Sin embargo, para que esta estrategia sea efectiva y segura, exige viviendas de materia- les resistentes al fuego, un espacio defendible
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