Policy Brief - Incendios de interfaz y evacuación: hacia un marco operativo basado en evidencia
6 claramente delimitado, una evaluación exper- ta de las condiciones y la ubicación de las vi- viendas, y personas con capacidades físicas, mentales y materiales adecuadas para enfren- tar este tipo de situaciones. Se debe tener en cuenta que su aplicación es limitada, pues los riesgos son elevados y no existen evidencias concluyentes sobre su seguridad (Zikeloglou et al., 2024; Beyki et al., 2023). c) La estrategia Refugiarse en el Lugar consiste en resguardarse rápidamente dentro de una estructura cercana cuando evacuar no es po- sible o resulta más peligroso. Es una acción pasiva y de último recurso, recomendada solo si se ha quedado atrapado en el lugar, ya que requiere viviendas capaces de resistir el fuego por sí solas, algo poco frecuente. Por ello, su uso es restringido y la recomendación general sigue siendo evacuar tempranamente siem- pre que existan condiciones seguras (Dwyer y Schauble, 2023; Wahlqvist et al., 2021). Junto con la identificación de estrategias, para que sea eficaz, la evacuación debe considerar los si- guientes componentes en su diseño e implemen- tación: Las características geográficas y meteo- rológicas influyen decisivamente en la magnitud del peligro y en la viabilidad de las rutas de esca- pe durante incendios de interfaz. Factores como la dirección y velocidad de propagación del fuego, la topografía, el tipo de vegetación, la temperatura, la humedad y la velocidad del viento determinan el ni- vel de amenaza. Se ha evidenciado que la cubierta vegetal es hasta cuatro veces más influyente que la pendiente en la capacidad de propagación y que la susceptibilidad aumenta en zonas con bosques de pinos y eucaliptos (Povak et al., 2025; Mahmoud y Chulahwat, 2020). El entorno construido afecta directamente las condiciones y los tiempos de evacuación. La efi- ciencia de la evacuación depende en gran medida de la capacidad de las rutas y de la dinámica de congestión vehicular. La cantidad de personas, los cuellos de botella y el tiempo total de atasco son los factores más asociados al aumento del tiempo de evacuación. También influyen características físi- cas como la curvatura de las rutas, la presencia de obstáculos y el tamaño promedio de los vehículos utilizados, que pueden ralentizar el flujo (Li y Xu, 2020; Naushirvanov et al., 2025). Las señales del entorno —llamas, humo, brasas, proximidad y velocidad del avance del fue- go— actúan como disparadores clave de la decisión de evacuar, pero su percepción directa suele indicar que ya es tarde para hacerlo con seguridad. La cer- canía del fuego aumenta rápidamente la probabili- dad de salida, aunque en condiciones más riesgosas. Asimismo, cortes de energía u otras interrupciones de servicios pueden alterar el acceso a información y modificar el comportamiento, obligando a los resi- dentes a ajustar su evaluación del riesgo en tiempo real (Forrister et al., 2024; Kuligowski, 2020). La c onfianza en las autoridades es un fac- tor decisivo para que las personas evacuen a tiem- po. La recepción de avisos oficiales —y de órdenes de evacuación creíbles, sean obligatorias o volun- tarias— aumenta significativamente la probabilidad de que las personas se movilicen, especialmente cuando perciben una menor seguridad frente al in- cendio. La comunicación de emergencia debe enfa- tizar mensajes adaptados al contexto local más que basarse en instrucciones rígidas. Además, la coordi- nación entre las autoridades y entidades asociadas a la gestión del riesgo es clave para asegurar guías claras durante la evacuación, ya que la presencia de especialistas en puntos estratégicos y la entrega de indicaciones precisas contribuyen a reducir la ten-
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