Policy Brief - Incendios de interfaz y evacuación: hacia un marco operativo basado en evidencia
4 El problema central es que Chile no cuen- ta con modelos de evacuación diseñados especí- ficamente para incendios de interfaz urbano-rural, pese a que estos eventos presentan comportamien- tos, ritmos y desafíos muy distintos de los de otras emergencias. La normativa vigente solo entrega li- neamientos generales y sitúa la toma de decisiones críticas en el momento de ocurrencia del siniestro, cuando el tiempo disponible para actuar es limitado. Ante incendios cuya velocidad de propa- gación puede superar la capacidad de respuesta técnica e institucional, el país necesita transitar de orientaciones generales a estrategias de evacuación específicas, contextualizadas y basadas en eviden- cia. El problema que aborda este policy brief es la ausencia de un marco operativo específico y territo- rialmente diferenciado para la evacuación en incen- dios de interfaz urbano-rural, que permita anticipar- se a la rápida evolución de estos eventos y orientar la toma de decisiones durante la emergencia. El de- safío es avanzar hacia lineamientos operativos que integren evidencia científica, saberes técnicos y lo- cales, características geográficas y climáticas, varia- bles psicosociales y la capacidad institucional, para que la evacuación funcione como una herramienta efectiva de protección. 3. ANTECEDENTES Y ANÁLISIS DE POLÍTICA PÚBLICA En las últimas décadas, Chile ha enfrentado un au- mento significativo en la recurrencia, magnitud y complejidad de los incendios de interfaz urbano-ru- ral (IUR), especialmente en la zona centro-sur, don- de ocurre más del 90% de estos eventos (Cordero et al., 2024; Sarricolea et al., 2020). Este incremento se explica por la combinación de factores climáti- cos —como el aumento de la temperatura y la dis- minución de las precipitaciones— que favorecen la ignición y propagación del fuego, junto con factores territoriales como grandes extensiones continuas de vegetación con alta carga de combustible, y las ac- ciones negligentes o intencionales que originan más del 95% de los siniestros (Cordero et al., 2024). En paralelo, la expansión urbana hacia áreas de alta carga de combustible en zonas de riesgo ha aumentado la exposición de los territorios a incen- dios en áreas de interfaz (Valladares et al., 2025; Mi- randa et al., 2020). Esta situación se ha reflejado en temporadas especialmente destructivas como las de 2017, 2023, 2024 y 2026. La “Tormenta de Fuego” de 2017 devastó más de 600 mil hectáreas y destruyó el poblado de Santa Olga en la Región del Maule (Gal- vez et al., 2021). En 2023, los incendios en la Región de Biobío consumieron 429 mil hectáreas y dejaron 26 personas fallecidas, afectando gravemente a la co- muna de Santa Juana (Cordero et al., 2024). En 2024, la Región de Valparaíso enfrentó uno de los desas- tres más letales, con 134 personas fallecidas y más de 9 mil hectáreas quemadas (Jones et al., 2024). El año 2026 el incendio en Penco-Lirquén, nuevamente en la Región de Biobío, afectó a aproximadamente 20.000 hectáreas, alcanzando zonas urbanas en las que se registraron 19 personas fallecidas (CR2, 2026).
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=